Llegue a NYC la
noche antes del ataque del 11 de septiembre del 2001
Elie Valencia

Les comparto algunas notas sobre mi
experiencia del ataque a New York City este pasado 11 de Septiembre del 2001. Llegué
a NYC la noche antes del ataque desde Holanda.
Fue
horroroso. Fue un terrible crematorio de miles de personas. Muchos prefirieron
saltar al vacío para no incinerarse. Otros murieron aplastados al derrumbarse
las torres. En esas torres trabajaban no solo hombres de negocio, si no que
también miles de oficinistas y personal de servicio y manutención- de todos los
grupos étnicos y colores. En total trabajaban como 50 mil personas y se estima
que murieron cerca de tres mil a cuatro mil personas.
Afortunadamente
mi familia, hija y amigos – están todos bien. Superamos este episodio.
Nuestra
casa esta arriba de la isla de Manhattan, justo al cruzar el puente norte de la
calle Broadway en la calle 225 West – más o menos a 15 kilómetros del ataque. Por allí me
encontraba yo, yendo en dirección hacia el centro de Manhattan ese martes once
cuando estalló la primera torre, y vi la humadera a lo lejos, en la parte baja
de la isla. Regresé a mi casa después de media hora y fui a mirar la televisión
en una bodega, donde vi el ataque a la segunda torre.
El vecindario donde esta nuestra casa, Marble Hill, fue un área que estuvo bajo fuerte control
policial porque hay un puente sobre un desvío del río Harlem, que es una de la entradas a Manhattan por el
norte. Además ese pedazo de río conecta
el río Harlem (lado este de Manhattan) con el río Hudson (lado oeste de
Manhattan), y se encuentra el acceso al puente Washington que conecta la isla
de Manhattan con New Jersey.
La gente experimentó este ataque en diversos
puntos de la ciudad y de diversas maneras. Uno de mis mejores amigos, Julio Torres, un reverendo episcopal,
salió con vida de una iglesia colindante a las torres por una gran suerte - caminó
hacia el río en medio del humo y el
calor del incendio, y en medio de un entorno donde estaban cayendo pedazos de edificio, muebles y papeles. Allí lo rescataron y lo
cruzaron en lancha a New Jersey. Así como el, muchos otros se salvaron de esta manera.
Otras experiencias fueron menos
peligrosas, pero sin lugar a dudas impactantes:
Luis Valencia,
Remo 16 (mi primo), estaba manejando cruzando el Brooklyn Bridge – al otro lado
de las torres- cuando estalló el primer avión
al estrellarse contra la primera torre. En medio de eso… siguió manejando hasta
cruzar al otro lado.
Pablo Jeria, Remo 8, estaba en su casa a
unos 10 kilómetros de las torres y vió lo que estaba pasando al momento en la
televisión.
Mi hija
El compañero de
mi prima, Alfonso Rogel, salió caminando desde el bajo Manhattan donde trabaja, al lado de la
municipalidad de New York. Demoró cuatro horas en llegar a su apartamento en el alto oeste de
Manhattan (upper west side). La primera parte de esta caminata lo hizo
tapándose la cara con un pedazo de su
camisa mojada para protegerse del humo.
Como el, miles y miles de gente hicieron ese recorrido.
En la tarde de
ese 11 pude conseguir una conección telefónica para Holanda, y contactarme con
mi esposa, Helga Saez, y hacerle saber que estaba bien. Después de dos días de espera y un largo viaje con
extensas revisiones y chequeos en los aeropuertos - pude regresar a nuestra casa
en Holanda. Me embarqué en uno de los primeros vuelos autorizados para salir de New York -un vuelo
de media noche hacia Paris. Desde allí arreglé
una conección para Ámsterdam, y después en tren hacia la ciudad de
‘s-Hertogenbosch, donde residimos. Regresé justo una semana después de haber
llegado a New York City, regresé impactado por la tragedia del ataque a esa
gran ciudad.
Saludos con pena y tristeza, que traen
estos recuerdos.
Elie Valencia

Septiembre 2001
Ø Otro Once en NYC: Ataque del 11 de
Septiembre de 2001