HASTA SIEMPRE, JUAN DEL
PUEBLO
Armando Figueroa

Panegírico leído en
las exequias del Compañero Juan.
Los
restos mortales de mi camarada, compañero y amigo Juan
fueron
sepultados en el cementerio parroquial de EL Belloto
y
a la sombra de uno de los pocos árboles del recinto.
A Juan le conocí en la
década de los 60, para ser mas exacto y siempre que la memoria no me traicione.
entre 1964 y 1965. Desconozco los motivos que tubo este maulino para llegar a
la Patagonia. El hecho es que llegó y de inmediato comenzó a tejer, a urdir, a
tramar y no piensen que él confeccionaba medias de lanas para combatir el frío
austral, no, él tejía lo que más valoraba: organización social.
Fue un hacedor de
instancias para el encuentro de los seres humanos. Si. Era un organizador
innato. Y este rasgo, esta actitud, marcarían con nitidez el quehacer de toda
su vida incluyendo su última acción en la ciudad de La Ligua el miércoles 29
recién pasado y cuando ya no le quedaban mas de 15 horas para iniciar la gran
partida.
Supe que era soldador de
profesión y que esta disciplina la adquirió en la antigua Escuela de Artes y
Oficios de Santiago y que después se transformaría en la U. Técnica del Estado.
Muy pronto, Juan inició la
organización de las Juventudes Comunistas de Punta Arenas y llegó a ser el
Secretario Regional de las mismas. Algo más tarde, Secretario Regional del
Partido Comunista de Magallanes. En esta condición le sorprendió el Golpe de
Estado. Por esos años trabajaba en la U. Técnica, sede Punta Arenas. Allí fue
dirigente de los trabajadores de esa casa de estudios y defendió con su verbo
encendido al gobierno de Salvador Allende. Fue encarcelado, torturado, sometido
a Consejo de Guerra y condenado a 20 años de cárcel.
La vida nos juntos varias veces en
estos últimos 40 años, por eso puedo relatar parte de la vida de Juan Soto
Pereira.
Por aproximadamente casi 1 año compartimos la
Barraca Remo del Campo de Concentración de Isla Dawson. Después fuimos
separados y no volví a ver a Juan por varios años. El reencuentro fue en
Holanda, en la ciudad de Eindoven, país que le otorgó asilo político.
La casa de Juan, Edita y sus tres
hijos se convirtió en la sede central de todos los magallánicos exiliados en
Europa.
Primero, fueron pequeños encuentros. Mas tarde, la
casa de 3 pisos no era capaz de albergar a tantas y tantos que llegaban a hasta
allí y se hacía necesario el apoyo de otros chilenos para cobijarlos. La
hospitalidad de los Soto se volvió proverbial.
En esa ciudad, Juan junto a otros chilenos, crearon
una organización que recibió el reconocimiento de la municipalidad de Eindoven
y con gran orgullo, tiempo después, inauguraron una sede, que les fue entregada
por el municipio y que se convirtió en el centro de la actividad social y
política no sólo de los chilenos sino que también de otros latinos americanos.
¿Y quién creen Uds. que fue el
Presidente de la nueva organización?: Exacto: Juan Soto Pereira
En unos de esos encuentros
acordamos que debíamos exigir con más firmeza nuestro derecho a vivir en
nuestra Patria. Así, nació el proyecto de realizar un Encuentro de Magallánicos
Exiliados en la misma Frontera chileno-argentina, en la Provincia argentina
de Santa Cruz, Río Gallegos. Pero antes
de partir, allá en Eindoven, por más de un año, Juan tejió la trama de esta
titánica acción.
Y llegamos a la ciudad de Río
Gallegos un 24 de marzo de 1986 hacen exactamente 20 años, 8 días y 12 horas.
Juan y nosotros, marchamos hasta la misma frontera
chilena a gritar y a demandar verdad y justicia. Allí y en medio de la
inmensidad la pampa patagónica y en la Tierra de Nadie, Juan bailó una cueca y
recitó. Entre las miles de personas y personalidades de tantos países que nos acompañaron como el Obispo
Tomás González, el Doctor Edgardo Condeza, por mencionar algunos, había un joven argentino que había salido no
hacía mucho tiempo de la cárcel, Néstor Kirchner, actual presidente de
Argentina.
Algunos años más tarde
comenzó el retorno a la patria. Y otra vez los insondables camino de la vida
nos reunieron en Quilpué. Si nos hubiéramos puesto de acuerdo, no habría
resultado. Y aquí, en este lugar de tórtolas ¿qué creen que hizo Juan? A tejer
nuevamente y desde la Junta de Vecinos 20 de la calle Infante comenzó a
organizar a los jóvenes del sector para enfrentar a los depredadores de la
Madre tierra. Trabajos y limpieza ecológica de calles, del estero, de los micro
basurales. Y de a poco convirtió el entorno de su barrio en un jardín. Llegó a
la presidencia de su junta y se insertó en la Unión Comunal.
Hombre amante de la
lectura, poeta y declamador pronto estaría tejiendo un centro cultural y con el
esfuerzos de muchos nació jurídicamente hace mas de 10 años el Centro Cultural
Pablo Neruda de Quilpué y Juan fue su PRESIDENTE. Y escribo y digo PRESIDENTE
con mayúscula. Imposible narrar hoy toda
la actividad que Juan abordó en pro del desarrollo y amor a las artes y la
cultura. Soñaba con un Teatro Municipal y una Casa de la Cultura, soñaba con un
museo a cielo abierto y también con el Premio Municipal de Literatura y no
perdió ni una oportunidad para recordarle a las Autoridades que estaban en
deuda con los creadores quilpueínos.
Desde hacían unos 4 años,
a propósito de los intentos de cambiarle el uso del suelo a la chacra el
Carmen, donde esta el Zoológico y a causa de un par de emergencias ecológicas
me propuso crear una Fundación ecológica. De ahí para adelante, no le paró
nadie. Embistió con todo hasta que un día, de esto ya han pasado dos años, en
la sede del Colegio de Profesores de Quilpué, nació la Corporación Ecológica,
herramienta que a permitido nuclear a un grupo significativo de personas con
conciencia ecológica y con gran altura de miras. La actividad de la Corporación
ha sido incesante y se a posesionado en un amplio sector de la sociedad.
La presencia hoy,
aquí, de tantas y tantos es la
demostración del aprecio por un hombre sencillo y afable, es el reconocimiento
a sus méritos, virtudes y honestidad. Se que estamos acongojados y abrumados,
angustiados y afligidos por tan irreparable pérdida pero con modestia les pido
que intentemos transformar este sentimiento de dolor que nos oprime el pecho,
que nos abate el ánimo en:
MAS LUCHA por la felicidad de
todos los seres humanos. MAS LUCHA, por el respeto a la naturaleza.
MAS LUCHA por las artes y la
cultura.
MAS LUCHA por los DD.HH. por la
Verdad y la Justicia.
Esta y no otra es la herencia que
nos deja nuestro Juan del Pueblo. Tu ejemplo de fidelidad con los compromisos y
tu consecuencia son semillas que puntualmente germinarán.
¡Adiós Juan Soto Pereira!
¡Adiós Sembrador de Futuro!
¡Compañero Juan Soto:
Presente! ¡Ahora y Siempre!
Quilpué, domingo 2 de abril de 2006
Ø
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