¡Como gato
de campo!
Manuel Luis Rodríguez

¡Como gato de campo!.
Qué expresión más típicamente
magallánica y patagónica! Y se podría aplicar tanto a aquellos que en
cualquier país latinoamericano e instalados en ciertas esferas del poder
político y económico, se han dedicado a depredar todo, hasta la confianza y la
fe pública, como a Estados Unidos que, ahora cómodamente instalados en Irak,
miran alrededor suyo en busca de su próxima presa.
Al entrar Estados Unidos en Irak, el
gato de campo ha entrado en el gallinero del Medio Oriente.
Y ha llegado para quedarse. En
realidad este es un gato de campo de larga duración y alta resistencia: se
quedará en el Medio Oriente hasta que haya armado de nuevo y completamente todo
el mapa, las fronteras, los gobiernos y los sistemas políticos. Además,
viene a traer su democracia.
¿De qué se quejan los árabes, si el
conquistador les trae la civilización...por fin! la civilización! ¡Qué importan
los cinco mil años de la civilización de los sumerios y los habitantes de la
Mesopotamia: ahora les llegó la civilización occidental y estadounidense que
les lloverá como el maná del desierto, transformado en verdes billetes!
Cuando Atila entró en las ciudades desvastadas del Imperio Romano, sus hordas
pasaban a sangre y cuchillo a todo bicho vivo y donde su caballo pisaba no
crecía más el pasto. Donde pasan los tanques del conquistador
estadounidense, solo queda un reguero de botellas de Coca Cola vacías y basura
plástica.
Medio Oriente ha sido ocupado por un gato
de campo. Oriente que, como se puede apreciar, es solo medio, porque parece que
no le da para Oriente entero...de lo divididos y posternados que están esos
jeques...
Cuando el gato de campo logra
penetrar en el gallinero, con la agudeza de su vista y la fuerza de sus garras,
asalta y prende la gallina que tiene más a mano, y aunque las demás gallinas
cacareen desaforadamente ante la presencia aterradora del invasor, el gato solo
se maneja veloz en la oscuridad, con la felina habilidad del que va cazando una
a una sus presas despavoridas. Y además, les roba sus huevos y también se
los come!
Y este gato de campo moderno les roba
su petróleo y se los chupa para su propio beneficio!
Estados Unidos ahora comienza a mirar
a su alrededor y el gato de campo acaba de descubrir a Siria. Resulta que
Siria ahora es un país terrorista, que alberga terroristas y fabrica o almacena
armas de destrucción masiva; y resulta que Iran también apoya las redes
islámicas calificadas de terroristas. La próxima presa en el gallinero
medio-oriental puede ser Siria, puede ser Iran, puede ser incluso Arabia
Saudita, el más importante santuario financiero de las redes de Al-Qaeda....Y
Jordania que se quede tranquilita, no vaya a ser cosa que por ser sospechosa de
nada, resulte sospechosa de algo.
La guerra contra Irak no terminará
nunca, porque la guerra contra Afganistán todavía no terminaba, porque
detracito viene otro país árabe.
Lo sorprendente del caso es que el
gato de campo acusa a los demás de poseer, ocultar, utilizar o almacenar armas
de destrucción masiva y el único país del mundo que ha venido haciendo uso
sistemático y periódico de armas de destrucción masiva (incluyendo las
municiones de uranio empobrecido disparadas sobre Serbia y Kosovo), y cuyos
arsenales son los más grandes de todo el planeta es precisamente Estados
Unidos.
Algo así como un gato de campo,
furtivo, ladino, ladrón y cínico además.
¿De qué se quejan Ibrahim y Abdullah,
si ahora les llegó la civilización? Se las trajo el gato de campo más
depredador, el bicho vivo más contaminante y destructor de los tiempos
actuales.

M. Rodríguez
Punta
Arenas, Chile, Julio 2003.
Ø
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de Manuel Rodríguez
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