Sr Presidente: Lo insto y lo
invito a que se tomen medidas más eficaces,
amplias y rápidas en materia
de reparación y de justicia
Manuel Luis Rodríguez

Excelentísimo Señor
Presidente de la República,
Don Ricardo Lagos Escobar.
Palacio de la Moneda
Señor Presidente:
Pertenezco a esa generación de chilenos que, al igual
que usted, sufrimos todos los rigores de la dictadura, desde el primer día de
su implantación.
Por lo tanto, participé, al igual que usted y como
otros tantos miles y millones de chilenos, en la larga lucha por la
recuperación de la democracia.
Pero, como demócrata que soy, siempre he considerado
que uno de los costos y desafíos fundamentales del proceso de reconstrucción
democrática de la República, sobre todo en el paso del siglo XX al siglo XXI,
supone un ejercicio insustituible e inapelable de justicia, de recuperación de
la verdad y de reparación de los daños ocasionados por el prolongado período
dictatorial.
En este tiempo, primero, se ha logrado reconocer la
enormidad de los perjuicios económicos, sociales, políticos, humanos y
materiales ocasionados por la dictadura y sus agentes, de manera que el 11 de
septiembre pasado se constituyó en una verdadera catarsis colectiva.
Ahora, se trata de avanzar por el camino de la verdad
de las víctimas de desapariciones y de la justicia a las víctimas y sus
familiares. Creo también, Señor
Presidente, que se hace necesario avanzar a
pasos más acelerados hacia una justicia retributiva que de cuenta de la
realidad aún pendiente de quienes fuimos prisioneros y torturados por los
agentes de la dictadura.
Considero en particular, que la naturaleza de la
tortura y de la detención por razones políticas o ideológicas, en el caso
específico de Chile después de 1973, trasciende la mera arrestación o secuestro
de las personas en recintos militares o ad-hoc, sino que abarca la relegación,
el extrañamiento y el exilio forzado, en tanto en cuanto implicaban formas de
tortura material y psicológica y de privación de la libertad. Por lo demás estas medidas represivas
formaban parte de un mismo proceso único y de métodos aplicados
sistemáticamente a numerosas personas.
En su más reciente exposición pública sobre la
propuesta de Derechos Humanos, el año 2003, escuché su planteamiento en orden a
compensaciones o indemnizaciones “austeras y simbólicas”, expresiones
que considero poco felices, por cuanto los agentes del Estado que ejecutaron,
torturaron, detuvieron y exiliaron, no fueron ni austeros en el despliegue de
medios para sus acciones criminales ni simbolizaron otra cosa que la falta
absoluta de humanidad.
Quisiera agregar, señor Presidente, que los tiempos y
los plazos en esta delicada materia son cada día más dramáticamente breves, ya
que si usted considera que las reparaciones a las víctimas o sus familiares,
habrían de otorgarse en el año en curso o en el año 2005, pues entonces habrán
transcurrido treinta y uno o treinta y dos años desde la ocurrencia de los
hechos, y no es sano para la conciencia moral del país, saber que a cada día, a
cada semana, a cada mes que transcurre sin que se haga la debida justicia y se
otorgue la debida reparación, sus posibles beneficiarios se siguen muriendo y
se mueren con el triste sabor de la promesa incumplida y del daño no reparado.
Por cierto que me habría sentido más satisfecho en
esta materia, haber escuchado alguna referencia más precisa y concreta en esta
materia en su reciente Mensaje Presidencial del 21 de mayo.
Creo que los avances logrados en materia de Derechos
Humanos, desde 1990 en adelante, son significativos y valiosos si se miran con
respecto el pasado reciente, pero son insuficientes si se miran en la
perspectiva del futuro.
Yo, como simple ciudadano, lo insto y lo invito a que
se tomen medidas más eficaces, amplias y rápidas en materia de reparación y de
justicia, antes que la próxima vorágine electoral sepulte nuevamente el tema de
los Derechos Humanos ante la opinión pública.
Saluda muy atentamente a usted,
Manuel
Luis Rodríguez U.

Punta Arenas, Chile, mayo 29 de 2004
Dawson2000.com y Agrupación de DDHH Letelier
Julio 2003.
Ø
Crónicas y Relatos
de Manuel Rodríguez
Portada
Actualidades Nuestras Historias Fotos PP Índice