UNA GUERRA POR PETRÓLEO Y HEGEMONÍA

Esquemas para un análisis estratégico del conflicto iraki.

Manuel Luis Rodríguez

 

 

 

Presentación.

Estas notas preliminares tienen por objeto presentar algunos elementos de juicio destinadas a comprender el actual conflicto irakí, y en particular, para analizar sus aspectos estratégicos más relevantes.

 

El marco conceptual que constituye el trasfondo teórico de esta breve monografía, se encuentra en la escuela del realismo. 

 

El realismo es en la actualidad una de las escuelas intelectuales y teóricas más influyentes en la Política y las Relaciones Internacionales, posición que ha ido ganando desde Maquiavelo hasta Morgenthau, sino que tiene aún mucho que aportar para garantizar que los actores internacionales actúen con el pragmatismo suficiente para no confundir los deseos con la realidad, y de manera que sus decisiones apunten a la paz, la estabilidad y la seguridad en un mundo que se encuentra en plena mutación estructural.

 

La perspectiva realista de las Relaciones Internacionales se sustenta en algunos pocos postulados teóricos, entre los cuales uno de los más relevantes es el concepto de que el criterio más seguro para comprender las conductas de los actores y de las potencias en la escena internacional son sus intereses y, en particular, sus intereses de poder. 

 

Así como se propone que en Política Internacional y en Política pura, nunca hay que confundir los deseos y la retórica, con los hechos reales, aquí se sustenta la noción de que son los intereses de poder de las grandes potencias dominantes y la rivalidad hegemónica que las opone, una de las claves para entender la actual fase de transición del sistema mundial, hacia una hegemonía global e imperial aparentemente incontrastable.

 

Los intereses en juego.

Aquí están en juego fundamentalmente los siguientes intereses esenciales:

 

a)           por un lado, el interés de Estados Unidos de garantizarse su hegemonía imperial e inconstrarrestable en la zona de Asia Central y en particular, su capacidad de controlar las fuentes y los suministros actuales y futuros de petróleo en esa área y en el Medio Oriente.  Estados Unidos aparecen dedididos a garantizar su acceso indiscutible al petróleo del conjunto de la región.  Se trata de "proteger el transporte de petróleo y del gas destinados a los mercados occidentales, dado que Estados Unidos está decidido a acceder a las grandes reservas energéticas de la cuencia del mar Caspio..." ([1]).  Uno de los principales objetivos de la guerra anunciada contra Irak es "apoderarse de las reservas mundiales de hidrocarburo que ocupan el segundo lugar en el planeta" y que permitirían a Estados Unidos "...trastornar por completo el mercado planetario del petróleo.  Bajo el protectorado estadounidense, Irak podría duplicar rápidamente su producción de petróleo, con la consecuencia inmediata de hacer caer los precios del petróleo y tal vez relanzar el crecimiento de Estados Unidos." ([2])

 

b)           por el otro, están los intereses de las grandes potencias, Estados Unidos, Europa Occidental, Rusia, China Popular y Japón, de mantener un esquema de equilibrio y de balance relativo de poder, así como de estabilidad en el Medio Oriente, que les permita acceder a la globalización en las mejores condiciones competitivas posibles.

 

c)            Además, está el interés de Irak, de evitar el conflicto, para alejar la posibilidad de nuevas destrucciones masivas en su territorio que retrasarían nuevamente su desarrollo.  Irak ha venido desarrollando un estilo de política frente a Naciones Unidas de retardar hasta el último momento el cumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad a fin de preservar sus propios intereses de seguridad, mientras se mantiene vigente el acuerdo de intercambio de "petróleo por ayuda humanitaria".

 

d)           Juegan además, los intereses de las naciones árabes, las cuales dentro de su división política actual, no logran adoptar una posición común frente a los riesgos del conflicto, divididos entre apoyar las últimas alternativas de la paz, y el temor de que después de Irak, sea otra nación árabe la que resulte atacada en procura de petróleo.

 

 

Las dimensiones geopolíticas del conflicto.

a)           Un aspecto crucial del conflicto es el tema del control a mediano y largo plazo sobre las fuentes de producción, vías de transporte, redes de distribución y reservas de petróleo en la zona en conflicto y en todo el mundo.  Estados Unidos estima que deben garantizarse los suministros de combustible seguros hacia Occidente y ello no sería posible con Sadam Hussein en el poder en Irak.  El Medio Oriente posee actualmente el 66.5% de las reservas mundiales probadas de petróleo, lo que se traduce en 93.200 millones de toneladas ([3]), de las cuales las reservas probadas de Irak alcanzan las 15.300 millones de toneladas. ([4])  A su vez, el conjunto de los países de la OPEP mantienen el 79.2% de las reservas mundiales probadas de crudo.  A su vez, la producción de petróleo irakí, sale por oleoductos que atraviesan el norte kurdo hacia Turquía, y por el sur, por el puerto de Bassrah, sale a través del Golfo Pérsico.

 

b)           El control y ocupación de Irak por fuerzas estadounidenses y occidentales (prevista desde antes de la guerra), instalará muy previsiblemente en la región fuerzas militares posicionadas, para continuar en el proyecto de dominación petrolera, presionando a continuación sobre Arabia Saudita, Kuwait, los emiratos del Golfo Pérsico, Iran, las repúblicas del Cáucaso y Pakistán.

 

c)            El dominio de Estados Unidos sobre el petróleo irakí, tendrá efectos geopolíticos sobre todo el Medio Oriente: por un lado, "...favorecerá una toma de distancia respecto de Arabia Saudita, considerado cada vez más un santuario del islamismo radical", pero a la vez, dejará a Estados Unidos en una posición de proximidad estratégica inmejorable con Iran ya que "...el conflicto contra Irak no haría más que preceder a corto plazo otro ataque contra Iran, paía ya clasificado por Bush como miembro del 'eje del mal'.  Las reservas iraníes de hidrocraburos vendrían a completar el fabuloso botín del que cuenta apoderarse Washington en esta primera guerra de la nueva era imperial." ([5])

 

d)           La posición de Turquía en la encrucijada petrolera actual es estratégica: el principal oleoducto irakí que sale desde las refinerías del centro-norte del país (Kirkuk), se dirige a Turquía (Midyat), pero además, confluyen hacia los puertos turcos del Mediterráneo, varios oleoductos provenientes de Iran, Azerbaidjan, Armenia, Turkmenistán, es decir, del Mar Caspio. Incluso, una parte de la producción petrolera rusa sale -mediante buques-cisterna- a través del Mar Negro hacia Turquía. ([6]).  Está además, el aspecto político de la encrucijada para Turquía: al mismo tiempo que desea ingresar a la Unión Europea y forma parte de la OTAN (por lo que puede recibir ayuda militar de respaldo a su seguridad), su población mayoritariamente rechaza la utilización de bases turcas por EE.UU.  Turquía desea aparecer ante Irak sólo en una postura defensiva, para no arriesgar represalias.

 

Reproducido del WEB Le Monde Diplomatique, Paris, 2003.

 

e)           Otro aspecto geopolítico involucrado en la zona de conflicto, es la potencialidad expansiva del conflicto kurdo.  La eventual presencia de tropas turcas en la zona del conflicto, podría activar el rechazo de la oposición irakí y de los grupos kurdos del norte de Irak y sur de Turquía.  Estas fuerzas políticas y para-militares kurdas tienen poca capacidad de acción o mediática en el exterior, pero si tienen presencia en terreno, por lo que serían un factor conflictivo a considerar.  El "factor kurdo" aquí, actuaría como un ingrediente de división en la coalición occidental y en la capacidad de Turquía de adherir a esa alianza.([7])  De este modo, mientras menos intervenga Turquía en el conflicto contra Irak, mayores serán las probabilidades políticas de que "la cuestión kurda" se mantenga fuera de la encrucijada.

 

f)             Otro factor geopolítico que se activaría, es la involucración del conflicto palestino-israelí en el conflicto irakí.  Aún cuando el Presidente Y. Arafat acaba de declarar una tregua de 1 año en la Intifada contra la ocupación israelí, las naciones árabes percibirán un doble estándar en el comportamiento de EE.UU., lo que activará y profundizará aún más el rechazo y la odiosidad anti-estadounidense en el seno del mundo árabe. Israel se encuentra en estado de alerta militar, por la eventualidad -muy remota por el bajo alcance de los misiles irakíes disponibles y conocidos- de recibir un ataque de sorpresa desde Irak.

 

g)           Un cuarto factor geopolítico a considerar, son los efectos psicológicos y económicos del conflicto sobre el curso internacional de los precios del petróleo y, en consecuencia, sobre el comportamiento de corto y mediano plazo de la economía mundial.  Siendo ésta básicamente una guerra por petróleo, la OPEP tratará de mantener el equilibrio de los precios, incrementando a prorrata la producción de crudo, a fin de compensar la paralización de la producción irakí; sin embargo, los mercados se mantendrán previsiblemente volátiles e inestables, mientras perdure la incertidumbre por la evolución del conjunto de la crisis. Es previsible que la curva del precio del petróleo experimente dos momentos en su evolución de corto plazo: uno inicial, de ascenso mientras dure la incertidumbre, y un segundo, de gradual descenso, cuando se perciba la resolución del conflicto. En la hipótesis de una guerra de mediana duración en el tiempo (entre 3 y 6 meses), el incremento en los precios del petróleo, a su vez, tenderá a agravar la situación económica de las economías más dependientes de la importación de crudo.

 

La dimensión estratégica del conflicto.

a)           La desigualdad estratégica entre ambos contendores es abrumadora, pero no debe subestimarse lo aprendido por Irak después de las guerras con Iran y del Golfo, en materia de defensa anti-aérea.

 

b)           El concepto estratégico de guerra preventiva, que ha desarrollado Estados Unidos, ha sido sustentado en una contínua modernización y ampliación de las capacidades militares y estratégicas, para alcanzar cualquier teatro de operaciones en el planeta, mediante una proyección de potencia que les permitan "...llegar rápidamente a campos de batalla lejanos y de cooperar con nuestras fuerzas aéreas y navales, para golpear rápidamente a nuestros adversarios, con precisión y de manera desvastadora." ([8])

 

c)            Desde el punto de vista operacional, la doctrina de empleo de las fuerzas estadounidenses se basa en el concepto de control estratégico. La política de Defensa de EE.UU., redefinida en enero del 2002, apunta a seis objetivos: "la protección del territorio nacional y de las bases estadounidenses en el exterior; la proyección de potencia hacia teatros de operaciones lejanos; la destrucción de santuarios enemigos; la seguridad de los sistemas de información y de comunicación; el desarrollo de la utilización de las técnicas necesarias para las operaciones combinadas en el terreno; la protección del acceso al espacio y del potencial espacial estadounidense." ([9]).  Según la nueva doctrina de empleo, se ha llegado a un concepto que supone básicamente: "...colocarse permanentemente en estado de identificar la situación del adversario, de reducir su poder por medio de la destrucción planificada de sus capacidades militares, industriales y políticas, de aniquilarlas si fuera necesario, y de obtener así su retroceso o su capitulación." La doctrina se pretende aplicar flexiblemente "...en función del tipo de adversario, de su población, de su poderío industrial, de sus infraestructuras, de la importancia de sus aglomeraciones urbanas, pero sobre todo de su régimen político y de lo que es necesario hacer para derrocarlo o neutralizarlo." ([10])

 

d)           Los ataques aéreos preventivos de fuerzas de Estados Unidos y Gran Bretaña sobre Irak, abarcan toda la década de 1991 al 2001.   En enero y julio de 1993, Irak fue atacado en su zona de exclusión y desde el Mar Rojo, incluyendo objetivos en la capital; en 1996, las fuerzas aéreas americanas respondieron a una tentativa militar irakí de retomar posesión del Kurdistán; en 1998 la operación "Zorro del Desierto" significó intensos ataques aéreos sobre todo el país; en abril de 1999 continuaron los ataques aéreos occidentales sobre la zona de exclusión; y en febrero de 2001, se realizaron los últimos ataques aéreos estadounidenses sobre Bagdad.  La guerra contra Irak no ha concluído. ([11])

 

e)           Irak limita con Turquía, Iran, Siria, Jordania, Arabia Saudita y Kuwait.  De estos vecinos limítrofes, ni Turquía, ni Siria ni Jordania ni Iran desean involucrarse en el conflicto por sus propias razones e intereses nacionales, mientras que Kuwait y Arabia Saudita han acordado facilidades y bases para el posicionamiento de fuerzas occidentales.  En el caso particular de Turquía, los puntos estratégicos de interés para el posicionamiento eventual de fuerzas estadounidenses, a fin de atacar objetivos irakíes, serían el puerto de Iskenderun (en el Mediterráneo), y las bases aero-terrestres de Incirlink y Diyarbakir; desde ésta última, podrían  operar ataques terrestres hacia el norte kurdo de Irak.

 

f)             La capacidad militar y anti-aérea de respuesta de Irak frente a una acción militar masiva de Estados Unidos, ha venido siendo diezmada desde 1991.

 

g)           Estados Unidos tiene facilidades disponibles para operar y fuerzas preposicionadas en Israel, Kuwait, Bahrein, Qatar, Emiratos Arabes Unidos, Uzbequistán, Kirgiztán, Afganistán y Pakistán.  Además hay fuerzas navales y aero-navales posicionadas en el Golfo Pérsico.  Pero esas fuerzas, para los efectos de ataques aéreos, deberán evitar el espacio aéreo iraní, de Jordania y Siria.

 

h)           Desde el punto de vista de la eventualidad de ataques aéreos masivos estadounidenses en la primera fase de la campaña, las facilidades terrestres disponibles más importantes son las de Arabia Saudita, Kuweit y Bahrein, pero su utilización podría ser percibida por el alto mando irakí como un involucramiento que les afecta, dando motivo para eventuales ataques irakíes sobre esos países.

 

i)              Desde el punto de vista de su ocurrencia y duración en el tiempo, esta campaña debiera ser de corta duración (algunas semansas o pocos meses), considerando que se aproxima la estación de primavera, más calida y seca. 

 

j)             Lo más previsible en el desarrollo del conflicto en el teatro de la guerra, son dos fases operacionales interligadas: una fase inicial de bombardeos aéreos quirúrgicos nocturnos sobre los sistemas de comunicaciones y de mando irakí y de destrucción de las infraestructuras de transporte para inmovilizar las fuerzas terrestres; y una segunda fase de ataques terrestres y aero-terrestres de copamiento, para tomar el control de las ciudades y puntos urbanos claves.  Es en esta segunda fase en la que Irak puede intentar hacer jugar en su favor el tiempo, ocasionando el máximo de bajas al invasor extranjero, activando de paso el sentimiento nacionalista  y de defensa del territorio.

 

k)            La información estratégica sobre las instalaciones, panoplia de armas y el dispositivo militar irakí, ha estado a disposición de Estados Unidos y sus servicios de inteligencia desde 1991, a través de sus redes satelitales de espionaje y de los informes de la AIEA y Naciones Unidas. Las fuerzas terrestres irakíes, se calculan en la actualidad en 350.000 efectivos ([12]) y los únicos progresos  realizados en la capacidad defensiva irakí desde 1991, se orientaron a las defensas antiaéreas ([13]).  Es presumible por lo tanto, que EE.UU. tratará de colocar en el teatro una fuerza militar similar a esa cantidad de efectivos, para asegurar su superioridad en el terreno, sobre todo durante la fase operacional de toma de control de las ciudades y de Bagdad en particular.

 

La dimensión política y diplomática del conflicto.

a)           Estados Unidos carece de consenso en el Consejo de Seguridad como para obtener una resolución que autorize el uso de la fuerza, por lo que está ejerciendo una intensa presión diplomática y comunicacional, para justificar sus planes de ataque.

 

b)           Existe una evidente mayoría de la opinión pública internacional a favor de la paz y de la solución diplomática de la crisis, la que se ha expresado en grandes manifestaciones pacifistas en todo el mundo.  Sin embargo, los gobiernos de EE.UU. y Gran Bretaña se han mostrado insensibles a esa voz ciudadana.

 

c)            Al no existir consenso en el marco de Naciones Unidas respecto del uso de la fuerza, los riesgos de acción unilateral de Estados Unidos y Gran Bretaña son mayores.

 

d)           En el seno del Consejo de Seguridad, la opción de la paz está representada únicamente por la alternativa de que las inspecciones en terreno de la AIEA y de la ONU continúen y se profundicen en Irak, y de que éste país cumpla efectiva y prontamente con los planes de desarme que se le exigen.

 

e)           La presencia masiva de fuerzas estadounidenses en las fronteras y proximidades del eventual teatro de la guerra, constituye en sí misma un factor de presión sobre la comunidad internacional, que opera como un fait-accompli,  ya que su retiro sin  intervenir militarmente dejaría en una posición incómoda a Estados Unidos en la región.

 

f)             No están demostradas las ligazones de Irak con las redes de operación de Al-Kaeda, lo que vendría a invalidar aún más el discurso estadounidense contra el terrorismo en este caso, después del fracaso de su intervención militar en Afganistán.

 

g)           No puede negarse que, desde 1991 en adelante y aún en la actualidad, Irak se encuentra sometido a un aislamiento internacional, y que no cuenta -ni como Estado ni como gobierno- con algún aliado importante en el Medio Oriente (o en la Liga Arabe, por ejemplo) o en el resto de la comunidad internacional, lo que juega a favor de que sea objeto de un ataque preventivo estadounidense.

 

h)           El peso de la opinión pública ha sido relativo en los prolegómenos de este conflicto.  Aun en las democracias occidentales, la expresión mayoritaria de la opinión pública, contraria a la guerra como solución, no ha modificado la conducta política de los gobiernos favorables a la intervención militar.  En aquellos países donde la oposición a la guerra se ha manifestado en el sistema político (España, Francia), ello puede explicarse también por el interés electoral de sus partidarios.  Los medios de comunicación no han contribuido sustancialmente a ejercer presión contra la guerra, condicionados por sus intereses económicos y por la cobertura que desean adquirir.  La opinión pública en los países árabes es, sin duda alguna, mayoritariamente contraria a una intervención extranjera que consideran condenable: esta guerra, necesariamente contribuirá a acentuar y profundizar la odiosidad y el rechazo anti-estadounidense en la población árabe del Medio Oriente.

 

i)              El discurso estadounidense a favor del derrocamiento del régimen de Sadam Hussein, adolece de un evidente doble standard ideológico, ya que no se condice con la realidad de la democracia en el Oriente Medio.  La mayoría de los países del área, son democracias formales cuando no simplemente autocracias religiosas o monarquías dinásticas absolutas respaldadas o aliadas de Occidente.  Por lo demás, la democracia no es un sistema político que se importa automáticamente mediante tropas militares de ocupación, sino que es un asunto que depende de la autodeterminación de cada nación.

 

j)             No existe evidencia de que la política exterior de Irak constituya un riesgo para sus Estados vecinos, puesto que ninguno de ellos se considera actual y efectivamente amenazado por Irak, ya que sus regiones norte y sur han sido puestas en interdicción para sus operaciones militares.

 

Notas.

[1] Klare, M.: Una guerra para la dominación. En: Le Monde Diplomatique, edición chilena, noviembre 2002, p. 10.

2 Ramonet, I.: Vasallaje. En: Le Monde Dipomatique, Edición chilena, Octubre 2002, p. 3.

3 Cifras proporcionadas por el UFIP - Francia, correspondientes a enero del 2001.

4En reservas probadas de petróleo, además, Arabia Saudita, posee 35.400 millones de toneladas, los Emiratos, 13.300 millones, Kuwait, 12.800 millones e Iran, 12.200 millones de toneladas de petróleo

5 Ramonet, I.: Vasallaje. En Le Monde Diplomatique, Edición chilena, Otubre 2002, p. 3. Ramonet, I.: Vasallaje. En Le Monde Diplomatique, Edición chilena, Otubre 2002, p. 3.

6 Rekacewicz, P.: Les routes du pétrole. En: Le Monde Diplomatique, juin 1998. También: Radvanyi, J.: Transport et géostrategie au sud de la Rusie. Le Monde Diplomatique, juin 1998.

7 Chaliand, G., Rageau, J-P.: Atlas Stratégique. Geopolitique des rapports de force dans le monde. Paris, 1988. Ed. Complexe, pp. 133-135.

8 National Defense University, Washington, 31.01.2002.

9 De la Gorce, P.M.: Nueva doctrina militar del Imperio. En: Le Monde Diplomatique, Edición Chilena. Abril, 2002, p. 14.

10 De la Gorce, P.M.: op. cit., p. 14.

11 Fuente: Sitio Internet del Instituto del Mundo Arabe, Paris, 2003.

12 Las FF.AA. terrestres irakíes, en la actualidad, se componen de la Guardia Republicana Especial, que se integra con un cuerpo de ejército y tres divisiones; la Guardia Republicana, con 3 divisiones blindadas, 2 divisiones mecanizadas y 2 de infantería; el Ejército regular, que cuenta con 4 divisiones blindadas, 3 divisiones mecanizadas y 15 divisiones de infantería.

13 Jabar, F.A.: El Ejército irakí es una incógnita. En: Le Monde Diplomatique. Edición chilena. Enero-febrero 2003, p. 12.

 

Referencias bibliograficas y documentales.

Textos.

Brown, M.E.: The Perils of Anarchy: contemporary realism and international security. MIT Press.  Cambridge, 1995. (519 p.)

Carr, E.H.: Thre Twenty Years Crisis (1919-1939). N. York, 1964. Harper & Row.

Geeraerts, G.: Analizing Non-State Actors in World Politics. N. York, 1999.  Centre for Peace and Security Studies. (27 p).

Huntington, S.P.: Transnational Organsation in World Politics. N. York, 1973. World Politics, Nr. 25, 3.

Klare, M.T.: La nueva geografía de los conflictos internacionales. En: Revista Foreign Affairs en Español. Madrid, verano 2001.

Machiavel, N.: Le Prince.  Paris, 1989.  L'Harmattan.

Maquiavelo, N.: Obras Completas. B. Aires,

Morgenthau, H.J.: Política entre las naciones. La lucha por el poder y la paz.  Buenos Aires, 1986.  Grupo Editor latinoamericano.

Pepper, D., Jenkins, A.: The geography of war. N. York, 1985. Ed. B. Blackwell.

Toffler, A.: Las guerras del futuro. La supervivencia en el alba del siglo XXI. Barcelona, 1994.  Plaza & Janés Ed. (417 p.)

Waltz, K.: El hombre, el Estado y la guerra. B. Aires, 1970. Ed. Nova.

          Teoría de las relaciones internacionales. B. Aires, 1988.  Grupo Editor Latinoamericano. 

Young, O.R.: The actors in World Politics. En: Rosenau, J., y East, M.A.: The analysis of International politics. N. York, 1972. The Free Press.

 

Colecciones periódicas.

Colecciones: Le Monde Diplomatique, Edición francesa.  Paris, 1990-1999.

 Le Monde Diplomatique, Edición chilena.  Santiago, 2001-2003.

Foreign Affairs. Edición en Español. Madrid, 2000-2003.

 

Recursos en Internet.

Sitios Web de los siguientes organismos:

Organización de las Naciones Unidas.

Central Intelligence Agency.

Institut du Monde Arabe.

Foreign Office.

National Defense University.

U.S. Secretary of Defence.

Center for Startegic International Studies.

Jane's Defense Weekly.

Federation of American Scientists.

Al-Jazeera TV.

 

M. Rodríguez.

 

 

Punta Arenas, Chile, Marzo de 2003.

 

 

---

 

 

Ø               Crónicas y Relatos de Manuel Rodríguez

 

Ø               Crónicas y Relatos

         

Ø               Por la paz y democracia en Irak: Las guerras sean  en Chile  

          o en Irak violan los derechos del hombre.

Elie Valencia. Marzo 2003.     

 

Ø               USA y la intervención militar en Irak: Chile debe votar por la Paz

          en el consejo de seguridad de la Naciones Unidas.

          Elie Valencia. Marzo 2003.                                                     

 

Ø               ¿Cual debe ser la posición chilena ante la crisis de Irak?

          Miguel Loguercio. Marzo 2003.                                                                                  

 

 

 

---

Portada    Actualidades   Nuestras Historias    Fotos PP      Índice

---

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] Klare, M.: Una guerra para la dominación. En: Le Monde Diplomatique, edición chilena, noviembre 2002, p. 10.

[2] Ramonet, I.: Vasallaje. En: Le Monde Dipomatique, Edición chilena, Octubre 2002, p. 3.

[3] Cifras proporcionadas por el UFIP - Francia, correspondientes a enero del 2001.

[4] En reservas probadas de petróleo, además, Arabia Saudita, posee 35.400 millones de toneladas, los Emiratos, 13.300 millones, Kuwait, 12.800 millones e Iran, 12.200 millones de toneladas de petróleo.

[5] Ramonet, I.: Vasallaje. En Le Monde Diplomatique, Edición chilena, Otubre 2002, p. 3. Ramonet, I.: Vasallaje. En Le Monde Diplomatique, Edición chilena, Otubre 2002, p. 3.

[6] Rekacewicz, P.: Les routes du pétrole. En: Le Monde Diplomatique, juin 1998. También: Radvanyi, J.: Transport et géostrategie au sud de la Rusie. Le Monde Diplomatique, juin 1998.

[7] Chaliand, G., Rageau, J-P.: Atlas Stratégique. Geopolitique des rapports de force dans le monde. Paris, 1988. Ed. Complexe, pp. 133-135.

[8] National Defense University, Washington, 31.01.2002.

[9] De la Gorce, P.M.: Nueva doctrina militar del Imperio. En: Le Monde Diplomatique, Edición Chilena. Abril, 2002, p. 14.

[10] De la Gorce, P.M.: op. cit., p. 14.

[11] Fuente: Sitio Internet del Instituto del Mundo Arabe, Paris, 2003.

[12] Las FF.AA. terrestres irakíes, en la actualidad, se componen de la Guardia Republicana Especial, que se integra con un cuerpo de ejército y tres divisiones; la Guardia Republicana, con 3 divisiones blindadas, 2 divisiones mecanizadas y 2 de infantería; el Ejército regular, que cuenta con 4 divisiones blindadas, 3 divisiones mecanizadas y 15 divisiones de infantería.

[13] Jabar, F.A.: El Ejército irakí es una incógnita. En: Le Monde Diplomatique. Edición chilena. Enero-febrero 2003, p. 12.