
¡Por una razón muy simple!
Comencé escribiendo para
liberarme del pasado. No para huir del mismo sino para enfrentarlo. Sintiendo
esa angustia inmensa de querer gritar al
mundo, como la injusticia, el crimen y el engaño se enseñorean en mi tierra.
Y no sólo en mi país, desde luego, pero es mi experiencia y lo más cercano.
Comencé escribiendo sin
pretensiones, para mí sólo en un comienzo, porque aunque amables gentes te
demuestren comprensión, solidaridad y afecto no consiguen entender la razón de
tu discurso. Conceptos como dolor, hambre, frío, tortura, muerte y resurrección
les son extraños o adquieren una dimensión diferente.
Comencé escribiendo para
entenderme, para encontrarme en la búsqueda permanente de mi mismo
Por qué la solidaridad con
los pobres, con los débiles, con los dejados de lado por los poderosos, por los
dueños de mi pais y de mi gente..?
Claro que siendo mi origen
un hogar proletario y habiendo cantado en las micros del recorrido Portugal -El
Salto, para ganar unos centavos, cuando niño, se me metió la pobreza en el alma
al mismo tiempo que el amor por mis paisanos.
Y aquí sigo como chicharra
hasta que muera, porque cuando llegue el momento moriré cantando. Y lo haré por
todos los pobres del mundo y todos los humildes que no alcanzaron a alzar la
voz antes de ser masacrados.
Tal vez la razón sea más profunda.
Tal vez sea el inconsciente
que los religiosos llaman espíritu.
Tal vez sea la de expulsar
el dolor contenido. Tal vez sea la de establecer un puente entre el consciente
y el inconsciente o la de explicar a mi prole que si llegamos a Holanda no fue
buscando El Dorado, sino por razones políticas y en ello no tuvimos elección.
Llamo cuentos a mis
relatos, porque para escribir se necesita algo de fantasía y no quiero asumir
responsabilidades sobre nombres hechos o situaciones. Todo es verdad, pero sin
llegar al detalle histórico. Por ello, el alcance de nombres es pura
casualidad.
Para mi una cosa está
clara: la vida es simple, corta y bonita. Y no me interesa como se le llame al
sistema económico-político-social imperante. Sólo me basta que se acabe el
egoísmo y se reconozcan los derechos de las inmensas mayorías postergadas y se
acaben los privilegios de los dueños de la miseria.
Escribo incluso para los
que ayer me torturaron si es que en ello están de acuerdo y dispuestos a
estrechar mi mano.
En otras palabras, escribo
por una razón muy simple: justicia y amor para los pobres del mundo y mis
paisanos.
Porque finalmente,
querámoslo o no, somos todos hermanos.
(c) 1998 r.p. Cáceres Vidal
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