Permite que se conozcan tus sentimientos. Son importantes.

Sergio Barrientos

 

 

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Hace unos días estaba leyendo y hojeando un diario de Diciembre de 1973, y me encontré con una noticia, muy alegre para algunos por lo menos para los que se licenciaban de enseñanza media y los que egresaban de la Universidad Técnica del Estado (UTE), y triste y penosa para algunos de nosotros.  La noticia deja un sabor amargo, rabia, frustración, deja un sueño y un esfuerzo sin realidad. El no poder haber estado en ese momento, como lo hubiese sido. Me hubiese gustado haber estado también presente  en estos actos de culminación de una etapa de nuestras vidas habernos licenciado o haber egresado.  

 

Nuestros sueños  eran ser universitarios para estudiar una carrera, para enfrentar la vida de mejor manera y también participar en los destinos de este país. En 1973, algunos ya terminábamos una parte de nuestros estudios superiores, y con sueños también de seguir estudiando, buscar mayor perfección,  y ser un profesional, pero no se pudo.

 

La dictadura de las Fuerzas Armadas y de la Derecha golpista se ensañó con nosotros  que éramos jóvenes de 15 años hasta 23 ó 24 años. Nos tenían secuestrados a algunos, otros éramos perseguidos, buscados para ser secuestrados. Muchos no pudieron continuar sus estudios una vez que medianamente terminó la pesadilla vivida. Otros lo intentamos por varios años pero una nueva dictadura nos atrapo de nuevo, la Dictadura en Argentina. Y otros después de un sacrificio y fiera pelea contra la vida y lo pasado, venciendo sus pesadillas, venciendo traumas, salieron victoriosos al enfrentar el desafío de ser grandes profesionales, y lo lograron. Recuerdo lo que muchas veces dijo el Che Guevara : Dale donde más les duele........ESTUDIA.

 

Debe de ser nostalgia, nostalgias del pasado, lo que me ocurre. ¿Puede ser rabia, furia, o será  que no pude  o no pudimos salir victorioso  contra los sistemas dictatoriales, y haberles ganado, haber sido también un profesional?

 

Hecho un miradita para atrás de mi vida, y nuestras vidas, y me digo han pasado 30 años. Bueno hay una letra de un tango Argentino que dice en una parte: que 30 años no es nada, que feliz la mirada..... Pero 30 años para nosotros sí es harto, 30 años es una vida laboral completa, es mucho más que la edad que tenía o teníamos, muchos de nosotros. El tiempo ha sido cruel y sigue para adelante sin detenerse, nunca  retrocede un poquito. Hoy a 30 años y con todo los recuerdos que nos están trayendo los medios de comunicación, TV, las radios, los diarios,  podemos ver y tal vez recién poder dimensionar en parte  que ya han pasado 30 años.

 

La vida sigue, y por lo menos debemos de sentirnos orgullosos de haber sobrevivido, estamos vivos, con muchas frustraciones, con muchas penas, con dolor, con rabia,  pero vivos. Seguiremos adelante  con la fuerza  que nos queda, o tal vez con la misma fuerza con que  sobrevivimos.  La vida nunca es perfecta, a menudo es ingrata y lo es más para algunos que para otros, pero es inevitable, sacaremos lo bueno que nos ha ocurrido, de sus experiencias.  No tomemos la vida demasiado en serio, en los campos siempre queda un grano incluso después de la cosecha.

 

Nuestras vidas han sido forjadas por el sacrificio, los trabajos duros y los tropiezos, pero eso nos hace  ser  o estar orgulloso de lo humilde que nos hace. Viviremos conscientes y deliberadamente así no perderemos el control sobre nuestras vidas.

 

La esperanza es, en verdad, el  peor de los males, porque prolonga las torturas de los hombres

                                                                                                      

 

Patagón

 

 

 

 

 

Tekstvak:

 

 

 

 

 

   Sergio Barrientos

 

 

 

Punta Arenas, Septiembre 2003

 

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