el caballo moil en dawson
Pablo Jeria

Aquí el Mosca nuevamente, sigo recordando
Dawson.
Me recuerdo del Caballo Moil de la Barraca
Remo. Moil fue uno de los delegados que tuvo la barraca de los rematados.
El Caballo Moil tuvo actitudes buenas y otras como
las huevas. Con respecto a su comportamiento, no fue peor que el de alguna de
la otra gente en la barraca. Lo malo estaba en que las cagadas se las mandó
cuando era delegado. El comportamiento del caballo fue basado en una posición
personal, que el creía que era buena. Creyó que al conducirse así nos quitaba
del peligro, protegía la barraca. ¡Que sé yo! El caballo no era mala gente:
¡era huevón!
A Moil lo apalearon mucho. Se las comió solo, aguantó
como caballo y buen socialista cuando lo torturaron. Eso de acuerdo a lo que me
contaron el Kusa, el Palmito y el Cheuque, compañeros socialistas que fueron en
el consejo de guerra del hospital regional con Moil. Ese comportamiento hay que
reconocerlo. Yo siempre huevie al caballo por ser rastrero, pero no me
molestaba su actitud. Cada uno sobrevivió a su manera en Dawson.
Por mi parte en Dawson, yo traté de vivir mi metro
cuadrado y leía todo el tiempo posible. Tenia una radio chica de onda corta que
anduve trayendo en todos los campos de concentración. Yo huéviaba a los nachos
y a los caldillentos con noticias que no existían. Me entretenía inventando
noticias que decía que escuchaba en mi radio.
Toda la gente que conocimos, mucha buena gente,
incluyendo al Caballo Moil.
En términos personales el haber pasado por una
experiencia de esa naturaleza, Dawson,
la Barraca Remo, las otras prisiones de la dictadura en Magallanes, me templó
como ser humano.
¡Hasta la otra!

Pablo Jeria
New York City, Noviembre 2001
Ø
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