mi chucho favorito en dawson
Pablo Jeria

Los chuchos no eran tan penca tenias tiempo
para meditar y ver Tele. La TV tenias que imaginártela, pero eso es un detalle
menor en un campo de concentración. Las paredes de los chuchos eran de madera,
el techo de planchas de zinc, y el piso de cemento lo cual té hacia sentir mas
frío todavía. Estuve enchuchado cuatro veces por romper las reglas del juego en
Dawson. Algunas de estas mosqueadas del Pablo las conocen los rematados de
Dawson.
Yo tenía mi chucho favorito, y siempre pedía que me
mandaran a ese. En mi chucho tenia cigarrillos, que había dejado escondido para
la próxima. ¡Siempre hay que estar preparado, dice el Mosca!
Una vez fui enchuchado por el teniente Bustamante, por
ingresar contrabando al campo de concentración. Como los condenados de la
barraca Remo se recordaran yo estaba catalogado en Categoría 3. Estaba asignado
a trabajo liviano, conjuntamente un viejo que de pelo blanco que a veces
tartamudeaba, este no era de Punta Arenas, el viejo Fuentealba. Bueno, la razón
de esa enchuchada fue por entrar pan al
campo. Algunos Remos se acordaran que siempre entraba pan que me daban el
sargento de la marina y los pelaos del casino de oficiales.
Bueno, ese día íbamos entrando al campo de
concentración y el teniente Bustamante que estaba en la guardia me dice: Jeria
veo que has subido de peso. Le replico: Si teniente debido al buen
mastique que nos dan ustedes. Abre la parka, me dijo. ¡Y proom salen como 20 panes rodando al piso! El
teniente me dice: Jeria, eso es una seria falta en tiempo de guerra. Le digo ¿Qué guerra? Me contesta: ¡Te vas al chucho! Le
digo: Teniente mándeme al que ya he estado. Contesta ¿Porque?" Le digo en tono de
hueveo: Tengo buenos recuerdos de ese chucho Le dice a los guardias: ¡Llévenselo a su chucho!
Al teniente Bustamante lo conocía de afuera, pero este
tipo de huevada no me la podía dejar pasar en frente de la guardia, pero por lo
menos me mandó a mi chucho.
Otra vez me enchucharon por tomar para el hueveo al
capitán Zamora respecto a contenido de un paquete que me había mandado mi
familia. El paquete traía cigarrillos
marca Palmall. El capitán Zamora era el comandante del campo en ese tiempo. Me
dijo: ¡Preso y fumando cigarrillos Americanos!" A lo yo le
respondí: El que tiene tiene, el que no fuma Hilton. ¡Tres días en el
chucho por esa hueva!

Pablo Jeria
New York City, Septiembre 2001
Ø
Despedida a Pablo y Relatos de Pablo
Jeria
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