
REGRESO
A LA PATRIA CHICA
Miguel
Loguercio
He viajado
a Chile muchas veces desde que salí al exilio.1 Sobre todo, después
que pude regresar sin problemas, cada vez que estaba en Santiago me planteaba
la pregunta: ¿ Iras a Punta
Arenas? No, fue siempre la respuesta,
una y otra vez, rotunda.
¿Y porque? Por el temor a revivir situaciones
pasadas y desagradables, por temor a no
encontrar a los míos o aquellos compañeros y compañeras con los que juntos
compartimos la ilusión de cambiar Chile. Por temor a que esa tierra que me
adopto como suyo, a que esa ciudad donde viví los días más felices de mi
juventud no fuera la misma, esa que yo guardaba en mi memoria durante tantos
años.
En el mes
de Abril del 2002, estando en Milano en Italia, visitando a mi hermano Marco,
tomé la firme decisión de viajar a mi ciudad. A mi regreso a Dinamarca saque un
boleto a Santiago y una amiga de toda
la vida me reservo el pasaje a Punta
Arenas. Llegué a Santiago y me enteré que mi buen amigo Aristóteles España no
podría acompañarme en mi tan anhelado regreso a la patria chica.
Hice
algunos contactos en Santiago y tuve la suerte de encontrar a mi gran amigo de
la juventud Ramón Enríquez Rosas. Con
él tenemos historias y anécdotas del partido, la juventud,2 el Liceo
de Hombres, y también de faldas. Nos pasamos horas conversando. Fue como si
nunca nos hubiésemos separado, aunque habían pasado 27 años desde nuestra
despedida en Punta Arenas, junto a otros amigos y amigas en el Club de la
Unión. Fue una alegría conocer a
Nury, su señora, quien conoce nuestras historias y anécdotas mejor que nosotros mismos, por todo lo que Ramón le ha contado de nuestras andanzas
juveniles.
Así llegamos al 24 de Abril, día en que tome un taxi al aeropuerto, y embarque con rumbo a mi Punta Arenas.
Largo se me hizo el viaje, un cúmulo de pensamientos y recuerdos golpeaban mi
alma y mi mente. Cuando aterrizamos sentí una alegría inmensa, ya estaba de
regreso. Salí rápidamente con un cigarrillo en los labios. Mi gran amiga Inés,
y su hermana Gladys, me esperaban. No sé como Inés consiguió entrar, pero fue
el primer encuentro con mi pasado. Nos fundimos en un abrazo eterno, me dio la
bienvenida a mi tierra.
El viaje
del aeropuerto a Punta Arenas, fue maravilloso, recordando cada casa, cada
cerro, cada desvío, hasta que llegamos a Bahia Catalina. Desde allí la cosa comenzó a cambiar, construcciones
nuevas, calles que no existían. Pasamos a conocer la Zona Franca y nos
tomamos un café. Fuimos a dejar a Gladys a su casa y de paso me tome un buen
whisky, conversando del pasado.
Después, a
recorrer las calles de Punta Arenas, Bories, Roca, Colón y por fin al histórico
Local del Partido.3 Sorpresa, había una actividad para los
antiguos militantes. Me encontré con algunos compañeros y compañeras del
pasado, entre ellos a Sofía Villarroel.
Conocí al Intendente Raúl Hein, quien me invitó a conversar en los días
siguientes, y que no pude cumplir por las múltiples invitaciones, a muchas de las
cuales no pude asistir. Mi agradecimiento al compañero Hein, por su delicadeza y camaradería.
En esa
actividad se me acercó una compañera
joven, Claudia Vera y me invito a una reunión con el Núcleo Carlos Lorca
de la Juventud. Por supuesto le dije, como no voy a aceptar una reunión con el Núcleo
que lleva el nombre de mi Secretario General. El día y la hora de la reunión la acordaron con Inés. Fue una reunión llena de preguntas del
pasado e interrogantes del presente y del futuro. Grandes compañeros, llenos de inquietudes y proyectos, suerte
para ellos y éxitos en sus tareas.
Me fui
donde Arturo Roman y Pilar Panicucci, quienes como siempre, me recibieron con
los brazos abiertos, entregándome un saco de cariño y mimos. Grande fue la sorpresa de encontrarme en su casa
con dos de mis buenos amigos y compañeros, el famoso Ricardo Andrade (Pescado) y uno de los 13 juramentados, de esos que
quedamos en el Pudeto4 cuando al resto de los compañeros se los
llevaron a Dawson5, Dante Panicucci. Nos fundimos en un gran abrazo
y una alegría inmensa inundaba todo.
Pescado, me informó que en casa de Rosa Maria, había
una reunión del Centro Cultural Orlando Letelier.6 Inés se fue y pasaría a buscarme en un par de
horas, estaba invitado a cenar a su casa.
Con Pescado, nos fuimos a la reunión. Asombro general, creo que el único
que me ubicó de inmediato fue Baldovino Gómez, pues se puso de pie y me fue a
saludar. Estaban Gerónimo España, Rosita Lizama, Carlos Audicio. Fue un encuentro espectacular, lleno de
cariño y recuerdos.
En la noche fuimos a una
fiesta en la Seccional de la Población 18. Me encontré con Carlos Zanzi,
Kika Zanzi, la señora de Pedro Calixto,
y otros tantos compañeros. Fueron momentos llenos de emociones y lagrimas.
Conversamos hasta muy tarde, para terminar a las 04:00 de la mañana, en el tradicional Mercado, con unas buenas botellas de vino y
diferentes picadillos.
El domingo
fue inolvidable, paseo a diferentes
lugares, para terminar rendido en la
cama, con el corazón hinchado de ilusiones y esperanzas renovadas.
Los días
siguientes.....visitas al Estadio Fiscal, al Palacio de las Sonrisas,
a la Casa del Deportista, los alrededores del Pudeto, Los
Roblecitos.7 Que ira, que indignación. Que ganas de encontrarme
con aquellos valientes soldados, que
no fueron capaces de doblegarnos, que
ganas de encontrarlos en igualdad de condiciones: ¡A un Palomo8
por ejemplo!.
El resto de
los días, de comida en comida, de reunión en reunión, de visita en visita, para
siempre caer rendido a los encantos de esa ciudad tan Austral, tan querida, donde estará para siempre un
pedazo de mí.
Para terminar, una parrillada de cordero en un Quincho que me brindaron los compañeros y amigos. Allí me encontré con Vilma Mancilla, Sergio Barrientos, Talo Mancilla, Carlos Audicio, Gerónimo España, Baldovino Gómez, Ricardo Andrade, Rosita Lizama, Jaime Aguilar, Hugo Muñoz, Gladys Gallardo, Inés Gallardo, Ana Maria Cárdenas y Eliana Diaz. Fueron muchas horas de recuerdos y conversación.
Gracias, un millón de gracias a todos los que
hicieron posible mi regreso, gracias a todos aquellos hermanos, hermanas, que
me brindaron su cariño y amistad renovada, gracias Gladys, gracias Inés por
todas tus atenciones, tu cariño y tus desvelos.
Gracias Punta
Arenas por recibirme nuevamente como un hijo. Estoy agradecido y orgulloso
de mi tierra y de los míos.

Miguel Loguercio
U-2
Copenhague, Dinamarca. Agosto 2002.
Notas Editoriales
1. Miguel
Loguercio salió al exilio en 1975. Fue detenido por la dictadura
militar en 1973 por ser dirigente de la Juventud Socialista en Punta
Arenas. Estuvo detenido en la Carcel de
Porvenir, el Regimiento Caupolican ,el Regimiento Pudeto, Estadio Fiscal (W6)e
Isla Dawson (U2) en Magallanes. Reside
en Dinamarca y es miembro del comité editorial de Dawson 2000.
2. Juventud
Socialista de Chile.
3. La sede
principal del Partido Socialista en Punta Arenas.
4.
El Regimiento Pudeto fue uno de los principales centros de
detención de prisioneros políticos en Punta Arenas entre 1973-1975.
5.
Entre el 20 y 23 de diciembre fueron trasladados la mayor
parte de los prisioneros políticos varones al Campo de Concentración
Río Chico en Isla Dawson. Ver Entre
Púas: Campamento Río Chico, Dawson 1974 y sección. Fotos
y Listas Presos Políticos .
6.
Ver Agrupación Cultural y de Derechos Humanos Orlando Letelier .
7. El Palacio de las Sonrisas, la Casa del Deportista, los
Roblecitos y el Estadio Fiscal fueron centros de tortura en Punta Arenas entre
1973-1976. Ver El
Palacio de la Risa nos Recuerda el Delito de Tortura en Magallanes y sección Centros
de Torturas y Detenciones.
8. En 1973-74, el cabo de la Fach Palomo Ortega era
integrante del grupo Tigre de represión de la FACH que operaba y estaba a cargo
de los presos políticos en Estadio
Fiscal de Punta Arenas. El Palomo era un represor y torturador que
particularmente se caracterizaba por su crueldad contra los presos políticos
del Estadio Fiscal.
Miguel Loguercio,
Agosto 2002
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