TESTIMONIO DE KIKA
GONZALEZ DE ZANZI
hOMBRES Y rATAS

Francisca González
Fernández, más conocida por Kika de
Zanzi, es una ex prisionera política socialista. Durante el gobierno de la
Unidad Popular fue la directora de la Corporación de Centros de Madres
(COCEMA) en Magallanes. Estuvo detenida por nueve meses en la Cárcel
Publica, Regimiento Blindado Rene Schneider y en el Hospital Naval en
Punta Arenas. Fue torturada en el Palacio de la Risa y en las frías aguas del
estrecho. Salió del Hospital Naval en silla de ruedas y fue puesta bajo arresto domiciliario en
Julio de 1974. En Septiembre de 1974
viajó con su esposo, Carlos Zanzi a su relegación en Ovalle,
posteriormente salieron al exilio a España.
Regresaron a Punta Arenas en 1984, donde residen.
Kika de Zanzi fue
reconocida como la mujer Magallánica del año 2001.
A continuación reproducimos
en su totalidad el articulo testimonio de Kika de Zanzi que fue publicado una
década atrás por Aristóteles España en El Sur de la Memoria (1992) Divina Ediciones,
RCT, Dinamarca.
Las notas, fotos y subtítulos son de la editorial de Dawson
2000.
Marzo 2002
Trabajo y aporte durante la Unidad Popular (UP).
Cuando asumimos la tarea de
coordinar el trabajo de COCEMA en la región, lo primero que se hizo fue
cambiarle el rostro, que no sea una institución que entregue dádivas, que
regalara las cosas en forma maternalista, lo que hicimos fue educar a las
pobladoras para integrarlas al conjunto de la sociedad, a través de charlas
sobre el tema de la salud, para que sepan aprovechar sus capacidades. Por
ejemplo, hacer uso del famoso medio litro de leche que en ese tiempo fue tan
criticado y que, sin embargo, tanto ayudo a la gente. Trabajamos con las
mujeres capacitándolas en diversos cursos que realizamos. Recuerdo que
integramos a la mujer campesina que estaba completamente abandonada, en
resumen, nuestra labor social estuvo muy ligada a la educación y el grado de
participación era bueno. Además, teníamos un negocio para vender las cosas a
precio de costo a las mujeres y el grupo familiar. Se notaba un afán de saber,
de cada día descubrir cosas nuevas.
Una vez, llegué a un
asentamiento campesino y los hombres no querían que yo hablara con las mujeres.
Ante mi insistencia logré conversar con un grupo de ellas y pude percatarme,
porque ellas se fueron soltando, que vivían sometidas al hombre. Entonces,
vislumbraban un despertar con nuestras iniciativas y estaban contentas de poder
hacer algo. En el campo se da mucho esa forma de relación, la mujer en la
cocina, el hombre, afuera; pero también es un fenómeno que ocurre en todos
nuestros países. Nosotros formamos varios Centros en el campo y las mujeres se
integraron. No fue tarea fácil,
de por si la mujer campesina es muy callada y costaba que se integrara en forma
rápida, era un proceso lento.
Recuerdo
la época de la UP porque el pueblo vivió esperanzado y pudo concretar esas
esperanzas. Afirmo que nuestro pueblo nunca vivió mejor que en esa época. Había
salarios dignos. Allende siempre venia a la región a pelear por los intereses
de los trabajadores y decía con cariño que él quería a Magallanes porque aquí
había empezado su carrera política. Durante muchos años mi marido y yo fuimos
sus leales colaboradores. Hacia un culto de la amistad y nosotros siempre le
respondimos.
Militares durante la Unidad
Popular en Magallanes: General Torres de la Cruz y Allende
Durante su gobierno tuvimos una
excelente relación con los militares, especialmente con el Intendente, General
Manuel Torres de la Cruz,1 ya que mi marido era Vicepresidente
de CORMAG y trabajaba directamente con él. Nosotros creímos que era leal al
gobierno porque siempre hablaba muy bien de Allende. Recuerdo que asistimos
juntos a las bodas de nuestros hijos, con frecuencia comíamos con nuestras
familias. Existía un vinculo estrecho que nos hacia confiar en él como
persona.
Es mas,
cuando llego de visita Fidel Castro, me pidió que atendiera a la delegación
cubana y que habilitara la residencia que para estos fines protocolares tenia
el gobierno regional. Todos esos días el general estuvo al lado de Fidel, en
las cenas que di en mi casa, en la Intendencia, se mostró como una persona muy
leal al gobierno.
Lo mismo cuando íbamos a Santiago. Almorzábamos en La
Moneda, ahí le decía a Salvador Allende, Presidente estamos con usted, y eran
fechas en que ya se hablaba de un golpe. Allendista no era, creo, dicen que era
de tendencia demócrata cristiana.
Con
Fidel hablamos de todo, recorrió los asentamientos, gran parte de la provincia,
Fidel es una persona muy inquieta, tiene una gran personalidad, converso con
los campesinos, con la CUT, con todos los sectores. Fidel sabia perfectamente
que llegaba al fin del mundo y quedo encantado con Punta Arenas. Converse mucho
con él porque ambos somos descendientes de gallegos e hicimos comentarios
sobre la tierra de nuestros antepasados. Una noche en mi casa con un grupo de
dirigentes nos quedamos hasta las cuatro de la madrugada y después de charlar
sobre los más diversos temas a Fidel se le ocurrió ir a Fuerte Bulnes. No pudo
ir a Puerto Natales pero prometió que para una próxima visita no dejaría de ir
a Ultima Esperanza.

Torres de la Cruz y Berdichevsky.
Septiembre 1973
Cuando
el tema de un posible golpe comenzó a comentarse con bastante insistencia
nosotros no creímos posible una acción asi pues los mismos generales Berdichevski
2 o Torres de la Cruz, 1 nos decían que no podía ser,
que ellos eran constitucionalistas, además, el general de la Fuerza Aérea habla
sido piloto del Presidente cuando era un joven oficial y lo unían lazos de
cierta amistad y consideración. Ahora pienso que fuimos muy ingenuos.
El día
10 tuvimos una conversación con el Presidente por teléfono y nos dijo que
estemos tranquilos, que si bien es cierto las cosas no estaban bien, y había
rumores de un posible golpe, él confiaba en poder mantener tranquila la
situación. Dormí con cierta tranquilidad y al día siguiente tenia varias cosas pendientes en mi
trabajo. Al levantarme me llevé el susto de ml vida pues al mirar por la
ventana de mi departamento en calle Roca veo que estaba rodeado de uniformados
con cascos y armas.
Eran como las nueve de la
mañana. Yo miraba con cierta incredulidad, era algo inesperado, entonces ml marido
me retiró de ahí porque empezaron a apuntar hacia nosotros. Prendimos la radio
y escuchamos las ultimas palabras de Salvador Allende. Vi llorar a mi esposo.
Ambos lloramos. Pensamos en Tencha, en sus hijas, en nuestro país. De todas
formas empezamos a alistarnos para ir a trabajar cuando llegó un amigo a
decirnos que habían detenido a Alberto Marangunic. 4
Esa
noche salieron los bandos y en uno de ellos salía Carlos. No dormimos. Se había
comunicado con nosotros gente del Partido para ver la posibilidad de que
saliéramos hacia Argentina pues temían represalias por las responsabilidades
que teníamos en el gobierno y por nuestra amistad con el Presidente.
Carlos
me dijo que no tuviéramos miedo. Que él tenia las cuentas claras en su
gestión, y que yo por ser mujer difícilmente iba a ser detenida. Hemos actuado
con honradez, dijo, no hay que temer. Finalmente, él se presenta a Carabineros
acompañado del abogado René Bobadilla, lo llevan a un regimiento y después lo
devuelven a casa. El 15 de ese mes lo llevan definitivamente con un gran operativo
militar (Septiembre 1973).
Yo seguí trabajando en mi negocio y la gran
preocupación era saber algo de nuestros hijos que estaban en Santiago. Por lo
menos sabia que Carlos estaba detenido aquí. Hasta llegó el rumor que mis hijos
estaban muertos. A las horas me dicen que no, creo que fue mi hermana quien me
llamó para decirme que les había vistos y que estaban escondidos.
Una tarde, había ido a dejarle comida a mi esposo a su
lugar de detención cuando veo que el edificio estaba rodeado por efectivos
militares. Le pregunto a un reservista y este dice que andan buscando a un tipo
del MIR. Tuve el presentimiento que era para mí, ya que en ese lugar la única familia
de izquierda éramos nosotros. Instruyo a mi empleada para que abran el negocio
al otro día, que mantengan la casa, etc. cuando tocan el timbre. Era un coronel
a quien yo conocía, y éste me dice, doña Kika, me tiene que acompañar para un
interrogatorio. Puse mi abrigo. No, me dice, lleve una maleta. Ahí me di cuenta
que no era un simple interrogatorio, sino que me llevaban por un tiempo.
-¿Qué van a hacer conmigo? —pregunto.
-
¡Silencio!
—grita el coronel.
-
Llegamos a la cárcel. Dice que siente mucho tener que
hacer esto, pero son ordenes. Yo lo conocía a través de reuniones sociales y
por amistades en común.
-¿Cómo viene
esta señora? —pregunta el Alcaide.
-Incomunicada.
Fui llevada a un calabozo. Esa noche pasé frío porque
estaba sin frazadas ni cama. Recuerdo que pasaban los ratones a mi lado. Estaba
aterrada. Al otro día me llevan comida, era un preso cubierto con un
pasamontañas, se le veía nada más que los ojos. Cada hora pasaba un gendarme,
levantaba la mirilla y alumbraba con una interna. Perdí la noción del tiempo y
no sé cuántos días estuve en a celda.
Después supe que al séptimo día me desmayé. Yo sufría
del corazón. Llamaron al medico de prisiones y éste dijo que él no se hacia
responsable. Que tenían que convocar a mí medico. Este llegó. Era el Dr.
Araneda 6. De inmediato dio orden de
trasladarme a la enfermería. Tres gendarmes me llevaron. El doctor indicó
medicamentos y se inició mi tratamiento. Estaba totalmente alejada del resto
de la población penal. Estuve ocho días hasta que ordenaron que me vistiera
porque tenían que trasladarme. A la salida me encontré con dos compañeras que
estaban en las mismas que yo: Ema Osorio7
y Gladys Pozo.8 Nos abrazamos, pero un guardia dio la orden de
no conversar. Abrieron las puertas y nos hacen subir a una tanqueta.
- ¿Qué te sucede? —dijo Ema.
- ¡Silencio, o disparamos! —contestó un soldado.
Estábamos sujetas a lo que
ellos determinen. Anduvimos harto rato hasta que la máquina se detuvo y
bajamos.
Regimiento Blindado Rene Schneider en Ojo Bueno:9
Reclusión y Recibimiento.
Es Ojo Bueno—dijo Ema al oído. Yo lo
conocía como el regimiento René Schneider.10 Paradojalmente lo había entregado el Presidente
unos meses atrás.

Llegamos
a un espacio amplio. Como 30 camas para tres personas. Por primera vez comí
una sopa que ayudó a recomponerme. Estuvimos cuatro días a la espera. Unos
conscriptos nos daban cigarros a escondidas. Una mañana dicen que tenemos que
prepararnos porque nos van a interrogar. La primera en salir engrillada fue
Gladys. Después me tocó a mí. Llegamos a una sala donde había mucha gente y
olor a cigarro. Tenia una venda, así que no veía.
- Te vai a sacar las esposas y los grilletes y te
vai a desnudar— dijeron.
Por
pudor, por decencia, me negué. A tirones sacaron mi ropa. Hicieron preguntas
relacionadas con mi cargo, con mi familia. Fue algo tan vejatorio que
difícilmente podré olvidar. Tiritaba, tenia frío, miedo. Era mucha gente.
- Aquí está el Mayor Hernández— dijo
alguien.
-Que bueno, dije yo. Mayor
Hernández no permita que sigan vejándome. Ud. tiene familia, mujer, madre.
Yo lo
conocía en las reuniones sociales de la región.
-Tú no eres ni mujer, ni madre, ni esposa. Eres
una puta allendista —respondió un oficial.
Ese fue
el recibimiento que tuve.
Ex Hospital Naval, Palacio de la Sonrisa: 11 Interrogatorios y Torturas
con presencia de General Torres
de la Cruz
Por
noviembre empezaron de nuevo. En una oportunidad me llevaron al ex-hospital
naval de la calle Colon. Después de la antesala típica hicieron que beba un
liquido muy amargo, espeso. Le he preguntado a muchos médicos estos años pero
nadie tiene idea qué pudo ser.
Me
amarraron en una cama, desnuda y perdí el conocimiento. Cuando regresé a Ojo Bueno las chicas
dijeron que estuve fuera tres días. Recuerdo que antes de hacerme efecto él
liquido en forma total pedía permiso para ir al baño. Como no me dejaban y era
tanta mi desesperación hice mis necesidades ahí mismo. Cuando llegaron los
tipos decían, mira la puta allendista
lo que se hizo. Apenas lleva unos días y mira lo que pasó. Con una manguera de
agua fría me pusieron contra la pared y así me limpiaron. Era difícil
determinar el tiempo. Estaba muy confundida.
- ¿Qué sabis del Plan Z? 12
-No tengo idea –
Seguía desnuda y mojada. Pude percatarme que
estaba presente el general Torres de La Cruz, mi viejo amigo.
- ¿Por qué todo esto, general?
-Si habla no le va a pasar nada —respondió.
- ¿Pero de qué voy a hablar?
-Encontraron la correspondencia suya con
Allende, en Santiago— dijo un agente.
-¿ Qué tiene de malo? - respondí.
Yo me escribo con el Presidente
desde hace muchos años. Es amigo de mi familia. Carlos y él me ayudaron a
entrar a los centros femeninos de la masonería. Como mi marido es malo para
escribir hasta los días de hoy, siempre me dictaba su correspondencia con
Salvador Allende. Además, uno de mis hijos vivía en su casa. También nos
escribíamos con Tencha.
-Cuando lleguen las cartas las vamos a publicar
porque son muy comprometedoras
— amenazaron.
-Por mí, pueden publicarlas— dije.
Golpeaban mis piernas con
una manopla. Colocaban ratas en mi cuerpo, hasta me quisieron hipnotizar. Había
un hipnotizador que utilizaban para sacar información. Cuente hasta tres me
decía el hombre, pero le dije que no sabia nada, que todo lo había dicho y que no tenía idea de armas. Mientras
tanto, a mis compañeras les dijeron que me habían matado, así que cuando llegué
se alegraron.

Palacio
de la Sonrisa
Avenida Colón entre Bories y Chiloe. Edificio del medio.
Punta
Arena. Foto 2002
Cuando
deshincharon mis piernas de nuevo me llevan a interrogatorio. Como esos días
habla llegado a vernos el capellán yo iba con un rosario en la mano. En la
patrulla que me llego a buscar iba el Mayor Bisquert, que era masón. Fue muy cariñoso, me trato de
hermana. Fuimos conversando en la camioneta.
-Mire hermana —me dijo—
aquí los interrogatorios son muy fuertes, pero si Ud. habla no le va a pasar
nada. Yo quisiera que hable, así
la voy a defender como hermano, no se preocupe. Antes de llegar me vendó y todo
fue igual. El mismo Mayor Bisquert se transformó en un torturador tremendo.
Uno de
los agentes dice, tengo ganas de fumar, convidémosle a esta puta también. El
cigarro me mareo y yo escuchaba sus voces y risas.
-Así que ahora vienes católica—.
-A lo mejor me ha vuelto la fe que me enseñó mi
madre desde niña, por eso ando con el rosario -dije.
Pescaron el rosario, lo
pusieron en el suelo y lo pisaron.
—No creas que un rosario te va a salvar, hoy vas
a hablar o si no veremos qué hacemos contigo.
Uno
de los tipos dijo sigamos fumando, pero no hay ceniceros, dijo otro, pero si
tenemos cenicero aquí, y empezaron a apagar los puchos en mi cuerpo. Hasta hoy
tengo las marcas. En los pechos, en los brazos. Es terrible sentir el dolor
cuando varias personas apagan objetos encendidos en tu piel. No sabia que
hacer. Yo atinaba a gritar nada más, bien fuerte, pero no hacia ningún efecto
en ellos. Estaban como inmunizados al sufrimiento.
-Ahora te vamos a conectar con el detector de
mentiras, para ver si sabes o no del Plan Z.
Me
conectaron con unos alambres y los agentes decían que el detector indicaba lo
contrario de mis afirmaciones. Estuve toda la noche sometida a sus
arbitrariedades. Dormía desnuda en una cama y por la noche entraban a tirarme
agua con baldes. Al otro día era
domingo y traen a Gladys Pozo. Querían seguir divirtiéndose.
-No pudimos ir al cine por culpa de ustedes,
pero las dos van a protagonizar algunas escenas como de película. Una de amor.
Ellos
querían que Gladys hiciera el rol de hombre y yo de mujer y que hagamos el
amor ahí. Parecía divertirlos mucho y reían a carcajadas.
-Como
toda las upelientas son lesbianas, esto no es ninguna novedad para ustedes.
Las
dos nos resistimos. Gladys los trató muy mal, ella tenía un carácter muy fuerte. Así que nos dieron una
paliza del porte de un buque. Conmigo se les ocurrió jugar a la pelota y
pateaban todo mi cuerpo obligando a subir y bajar una escala. Arriba y abajo
había jóvenes esperando. ¡Imagínate cómo quedaron nuestros cuerpos!.
Esa noche nos llevan con
Gladys a Ojo Bueno. Faltaba poco para llegar cuando detienen el jeep y
el Capitán Zamora 14 me hizo bajar.
-Vamos a hacer un jueguito muy entretenido —dijo.
Esto es una pistola y como no has confesado, tu vida ya no vale mucho. Vamos a
jugar a la ruleta rusa.
Yo tenia que colocar la
pistola en la sien y dispararme. Así lo hice, pero no estaba cargada el arma.
Yo pensé que lo estaba y era consciente de que podía morir. Pero en esos
momentos uno piensa solo en terminar de una vez con tanto sufrimiento. No pensaba
en otra cosa. El Capitán Zamora estaba serio y muy altanero.
-Ahora te vamos a dar un baño en el Estrecho dijo.
-No sean sinvergüenzas, son
unos maricones, dejen a esa mujer que está delicada de salud, ya tiene sus
años.

Después
me contó que la tiraron contra el jeep a culatazos, mientras me internaban en
el Estrecho de Magallanes con una soga amarrada al cuello. Ahí supe en carne
propia lo que es el agua fría en esta parte del mundo.
Iba amarrada por las axilas
y el cuello y me hicieron entrar unas ocho veces al mar. No pude ver los rostros
de los agentes que hicieron esto porque iba vendada. Yo solo reconocía la voz
del Capitán Zamora. Cuando ellos veían que el agua estaba a punto de
cubrirme entera tiraban la soga para que saliera a la playa y así
sucesivamente.
En “Ojo Bueno” me tuvieron
que hacer masajes varios días para recuperarme y bebía agüita caliente. Una vez
que me recuperaba, otra vez al ruedo.
Mas Torturas en el Palacio de la Sonrisa:
Llegaron
las cartas de Santiago— dijeron.
Otra
vez lo mismo. Leyeron todas las cartas de Salvador Allende, las mías, de mi familia. Fueron sesiones
larguísimas. De a poco fueron entendiendo que en las cartas no había nada de
malo.
- Pero aquí solo habla de sus hijos —dijeron. Del
negocio, de la CORMAG. No hay nada para publicar. No hay nada sensacionalista
como nosotros queríamos.
Igual
leímos todas las cartas. De nuevo soy devuelta, hasta otro día, en que
siguieron con sus métodos. Era algo de nunca acabar. A veces empezaban despacio
y crecía el ritmo de la tortura vertiginosamente, en los genitales, en los
tobillos, yo sentía que saltaba, que llegaba no sé dónde, porque la corriente
te hace perder los sentidos.
-Esta puta se nos muere, está en
las ultimas— dijo alguien.
Llegó un
medico, tengo la impresión que era un falso medico, por sus modales; empezó a
hacerme respiración boca a boca y estaba hediondo a pisco. Enseguida, colocan
ratas en mis órganos genitales, las introducían y ellos gozaban haciéndolo,
eran verdaderos degenerados sexuales.
Ahora
pienso que esa gente no eran seres normales y siento angustia al pensar que
andan sueltos por nuestras calles.
Yo
estaba a punto de enloquecer, escuché que pensaban llevarme al hospital
psiquiátrico. Cuando llegué a Ojo Bueno, la misma carcelera que antes
había sido mala con nosotros se conmovió y les dijo a los militares que ella me iba a cuidar. Licha se
llamaba la carcelera. Fue un gesto noble. Yo tenia la boca reventada y no me
dejaba beber agua por indicaciones del enfermero de Ojo Bueno.
-Puede tener un schock— dijo. Le
han colocado mucha corriente.
Pasaron
muchos días. Cuando mostraba síntomas de recuperación de nuevo me llevaban a
las sesiones acostumbradas. Una tarde de nuevo soy desnudada y me tienden en
una cama. Me golpean con fuerza en las piernas, cuando veo a dos soldados en
posición de violarme. Perdí el conocimiento de nuevo y siempre he quedado con
la duda. Hasta los días de hoy tengo pesadillas con esa escena brutal. A esas
alturas ya no requerían información, lo hacían por maldad,
para saciar sus instintos bestiales.
Como, consecuencia de esto sufrí
un ataque al corazón en el regimiento. Llegó el Dr. Araneda y dijo que
tenían que llevarme a Punta Arenas, a un hospital, porque de lo contrario él no
respondía por mi vida.
Estaba en muy mal estado, además
me faltaban dos uñas le la mano izquierda que la noche anterior me habían
sacado los agentes, con un palito
hacían palanca para forzar la extracción.
—Cuéntanos qué
opinaba Allende del general Torres, qué sabes de la masonería.
Tenían una verdadera obsesión por
descubrir algo grande a través de mis declaraciones. No sabia de armas, las
famosas cartas no tenían nada de interés, ¿qué querían ahora?. En la ciudad
todo el mundo sabe que Carlos es masón,
que éramos amigos de la familia Allende, todo era de dominio publico. Si
querían desacreditarnos como personas difícilmente lo iban a lograr porque toda
nuestra vida había sido intachable y
ahora este absurdo interrogatorio con
golpes, doblemente cobardes por abusar de una mujer atada y vendada y más
encima enferma del corazón, ¿qué clase de hombres eran? , ¿por qué
tanta saña?.
Un día llegan con una grabación
qué Fidel Castro hizo en nuestro hogar y con un disco o algo así de Carlos
Altamirano. Debes imaginar como me pegaron por ambas cosas. De mas está decir
que saquearon mi casa, se llevaron objetos de valor. ¿Quién responderá por eso? Mi pelo estaba blanco. El
encierro y la tortura estaban dejando sus huellas.
Inmovilizada durante Explosión del regimiento Blindado
en Ojo Bueno: Enero 1974. 15
La explosión del regimiento
me pilló totalmente inmovilizada. Quise salir, arrastrarme, pero no
podía. Fueron dos conscriptos los que me sacaron.
-Abuelita, abuelita, apúrese, que nosotros la vamos a
sacar - dijeron los muchachos.
Y me salvaron la vida. Yo había
bajado como quince kilos y ellos me alejan del lugar hasta que, posteriormente, me reúno de con mis compañeras.
Nos llevan a la cárcel. El Capitán
Figueroa, de la marina, nos llevó en un camión y me da una patada, a pesar
de las condiciones en que me encontraba.
En la cárcel recibimos la solidaridad de las presas comunes, quienes, a pesar
de las amenazas del SIM 16 de no acercase, nos regalaban faldas,
hicieron una cazuela, lo que fue toda una fiesta pues estábamos cansadas de
tanto corner porotos.
En tanqueta nos devuelven a Ojo
Bueno. Habíamos perdido todas nuestras cosas. Estábamos en un lugar más
reducido y sin comodidades. El Capitán Quiros17 tuvo gestos
amables. Se preocupo de conseguirnos ducha, recuerdo que ese oficial se destaco
del resto y es bueno consignarlo en este relato.
Hospital Naval: 18 Prisioneros Políticos en mal estado.
Cuando llegué al hospital naval el
Dr. Alejandro Babaic, director del establecimiento se portó muy bien, me
dejaron aislada del resto y tuve una buena atención. El único problema que
tenia era el aislamiento ya que no podía hablar con nadie. Todo el santo día
estaba sola. A través de los biombos veía que era un sector destinado a
prisioneros. Así supe que estuvo Ramón Lastra, 19 Abel Paillaman
20, el ex canciller Orlando
Letelier.21 Este ultimo iba a mi pieza a conversar unos
momentos. No le importaba la guardia y los cosacos le tenían respeto. No te
preocupes, me decía, esto va a pasar, vamos a salir todos. Bueno, nosotros
salimos y él fue asesinado en Washington. También estuvo Jaime Tohá 22 quien me fue a abrazar. Estaba muy
triste por la muerte de su hermano José. Otra noche llegó al hospital el ex
senador Aniceto Rodríguez, 23 iba de paso a Santiago. Después
supimos que fue desterrado a Venezuela.

El daño psíquico fue tremendo. Yo
me empecé a dar cuenta porque de repente me encontraba hablando a solas puras
tonteras. Come no podía leer ni escuchar radio porque estaba prohibido, me
entretenía contando las tablas del techo. De allá para acá y vice-versa. Y nada
más. Además, como mi pieza daba a una cancha de tenis cercana sentía el
pin-pon de la pelota come un sonido medio enloquecedor. Por esos meses tuve un
problema ginecológico y en el sistema de interconsulta llegó a verme el Dr.
Jorge Amárales. Como me vio en muy mal estado recomendó al Dr. Babaic que
me liberaran.
-Estás a un paso de la locura —me dijo, voy a
recomendar que te liberen.
-Ya me quisieron llevar al psiquiátrico — dije.
-No, yo voy a hablar a ver si conseguimos que te
lleven aunque sea con arresto domiciliario.
A los quince días apareció el
Director del Hospital Naval.
- Tengo una buena noticia para usted, se para su casa.
Me puse
a llorar sobre el hombro del doctor. Tuve que irme en silla de ruedas, ya que
no podía sostenerme en pie. Escondí en mi cuerpo unos escritos que tenia sobre
mi experiencia ahí me subieron a una ambulancia. Era el mes de julio de 1974.
—Váyase calladita —dijo Babaic.
Dos
jeeps me fueron custodiando. Pensaba en Carlos, en mis hijos. De mi esposo,
sabia que permanecía en Dawson, porque nos autorizaban a mantener comunicación
escrita. ¿Qué iba a pasar? ¿Cómo estaban mis cosas, mi familia?
En el
sector hubo una gran expectación cuando llegué al edificio. Estaban mis padres
que eran muy viejitos. Entro Un pelotón
y a mi padre le dicen que yo venia con arresto domiciliario, que no
podía salir.
-A esta mujer no la pueden ver en
Punta Arenas. La gente no la quiere, así que para evitar problemas va a estar
aquí encerrada.
Así
estuve esos meses. Hasta septiembre, cuando salió mi marido. Recibí la visita
del psiquiatra José Valenzuela y del Padre Goic 25 Este me
explicaba la mentalidad de esta gente, una mentalidad bárbara, decía.
Pero yo escuchaba poco. Una amiga, Lily Descourvieres, dice que yo
pasaba horas y horas sentada en una silla mirando un punto fijo. Ella había
conseguido un permiso especial de los militares para irme a visitar.
Una
mañana, la empleada estaba haciendo el aseo del departamento cuando grita:
- ¡ Don Carlos baja de un camión!
-
En ese
momento todo cambió para mí. Fue una gran alegría. Cuando entró en el
departamento pensé que había pasado un año sin vernos. El venia con mucho ánimo
y más delgado, y con la orden de ser relegado a Ovalle. Ni siquiera alcanzó a
ordenar sus asuntos comerciales en nuestra tienda, que estaba a cargo de unos
primos y de mis padres.
Como yo
estaba con arresto domiciliario le escribí a las autoridades para solicitarles
autorización para acompañar a mi marido. La respuesta fue positiva.
Hicimos
nuestras cosas y partimos. Había que empezar de nuevo, pensábamos en nuestros
amigos, en la gente que seguía en los campos de concentración, pero había que
sacar fuerzas porque no sabíamos lo que venia. Todo era incertidumbre. Y el
temor a lo desconocido es siempre duro.
- Por lo menos, estamos juntos,
pensé.
Notas del
Editor
1.
General
de Ejercito Manuel Torres de la Cruz. Fue intendente durante e gobierno de la Unidad
Popular, y era considerado un militar constitucionalista. Formo y fue el jefe
de la Junta Provincial de Gobierno. Durante su mando de la región dirigió el
periodo mas violento de la represión en Magallanes ( Septiembre 1973 – Febrero
1974). Murió el 2001.
2.
General
de Brigada Aérea José Berdichevsky. Comandante en Jefe de la IV Brigada Aérea con
asiento en Punta Arenas. Integró la
Junta Provincial de Gobierno en Magallanes en 1973. Bajo su mandato la
Fuerza Aérea se convirtió en una temida
institución de represión en Magallanes.
3.
Carlos
Zanzi Cucuni. Fue
dirigente socialista y vice-presidente
de la Corporación de Magallanes durante el gobierno del UP. Estuvo prisionero
en el Regimiento Pudeto e Isla Dawson. Posteriormente fue relegado a Ovalle y
estuvo exiliado en España. Fue
gobernador de la provincia de Magallanes durante el gobierno concertacionista del
presidente Alwyn.
4.
Alberto
Marangunic. En 1973, Jefe de Corporación de
Fomento (CORFO) en
Magallanes. Estuvo prisionero en el campamento Río Chico, Barraca Charlie, en
Isla Dawson. Falleció en 1981.
5.
Cárcel
Publica de Punta Arenas.
Ubicada en Waldo Seguel entre Bories y Chiloe. En los primeros meses fue
recinto de aislamiento temporal y de interrogación de prisioneros políticos.
Desde 1974 se empezó a utilizar como
recinto carcelario para prisioneros políticos condenados por consejos de
guerra.
6.
Dr.
Guillermo Araneda. En 1973 era medico
del Ejército con grado de Capitán. Araneda fue
identificado entre Septiembre y
Diciembre 1973 dando apoyo medico a los
torturadores en el Palacio de la
Risa, y otros lugares donde hubo prisioneros torturados. Deja el Ejercito
Diciembre de 1973 para seguir estudios en el extranjero. Reside en Punta
Arenas.
7.
Ema
Osorio. Una de las primeras mujeres
arrestadas en Magallanes. Estuvo prisionera en la cárcel publica y en el Regimiento
Blindado.
8.
Gladys
Pozo Marchant era
dirigente de la Federación de Mujeres Socialistas en Magallanes en 1973.
Estuvo prisionera en la Cárcel Publica
y en el Regimiento Blindado Rene Schneider. Condenada en el primer
consejo del partido socialista en Magallanes (Noviembre 1973). Exiliada a Francia, donde reside actualmente.
9.
El
Regimiento Blindado Rene Schneider esta localizado en el área de Ojo Bueno
de Punta Arenas. Este regimiento se
utilizo para recluir a seleccionados grupos de prisioneros políticos.
Fue el principal centro de detención
de prisioneras políticas en Magallanes.
Actualmente se llama Regimiento de
Caballería Blindada No 6 Dragones.
10.
René
Schneider era Comandante en Jefe del
Ejército. Fue asesinado en 1970 como parte de una conspiración destinada a impedir
la asunción de Allende como presidente.
11.
El Palacio de la Sonrisa o Palacio de la
Risa fue el principal centro de interrogación y torturas en
Magallanes. Era dirigido por el Servicio de Inteligencia Militar (SIM). Este
centro funcionaba en el edificio de ex Hospital Naval, en Avenida Colon entre
Bories y Chiloe, en Punta Arenas. Ver
sección Centros
de Torturas y Detenciones y El
Palacio de la Sonrisa nos Recuerda el Delito de Tortura en Magallanes.
11.
El Plan
Z fue inventado y presentado por
los propagandistas del gobierno militar como la justificación para el golpe
militar y derrocar el gobierno democráticamente electo. Era según los militares un plan preparado por lo partidos de la unidad
popular para tomarse en forma violenta
el poder.
12.
El
Estrecho de Magallanes tiene aguas muy frías durante todo el año.
13.
Capitán
de Ejercito Mario Zamora Flores, Regimiento Blindado Rene Schneider. El
capitán Zamora, además de torturador, fue Comandante del Campo de
Concentración Río Chico en Isla
Dawson. Estuvo a cargo del funcionamiento y la represión del campo por dos
periodos de varias semanas en
Enero y Abril de 1974.
14.
La
explosión del regimiento Blindado Rene Schneider en Ojo Bueno fue el 3 de Enero de 1974. Este regimiento explotó por negligencia
militar. Una fogata de trabajadores
cerca de un polvorín que estaba en el
medio del recinto hizo explotar el
regimiento. En esa fecha se encontraban
encarcelados en el regimiento los condenados del primer consejo de guerra del partido socialista (PS) y las
prisioneras políticas mujeres de Punta Arenas.
15.
Servicio de Inteligencia Militar
(SIM).
16.
El capitán
de ejercito Carlos Quiroz ha sido reconocido por su trato decente a las
prisioneras políticas en Regimiento Blindado.
17.
El Hospital
Naval Cirujano Guzmán de
Punta Arenas esta ubicado en Avenida Bulnes. Este hospital tenia un pabellón especial de aislamiento para
prisioneros políticos (1973-1974). Fue utilizado para tratar a un reducido
numero de prisioneros políticos en mal estado debido a las torturas. El
director del hospital en esa época era el Dr. Alejandro Babaic. Ver articulo de Aristóteles España Hospital Naval.
18.
Ramón
Lastra. Como prisionero político
también estuvo en el Hospital Naval. Era director regional de Impuestos Internos durante
la Unidad Popular.
19.
Abel
Paillaman Tenorio era
dirigente del PS en Puerto Natales y
miembro del comité regional en 1973. Estuvo prisionero en el Regimiento Pudeto,
Dawson y la Cárcel Publica. Condenado en el segundo consejo del PS en 1974.
Exiliado en Holanda. Reside en Puerto Natales.
20.
Orlando
Letelier estuvo prisionero en Isla
Dawson. Destacado socialista, fue ministro de exterior y defensa durante la UP.
Fue asesinado en Washington, D.C. por la Dirección Nacional de Inteligencia
(DINA) el 21 de Septiembre de 1976.
21.
Jaime
Tohá fue Ministro de Agricultura
de la Unidad Popular en 1973. Estuvo prisionero en Isla Dawson.
22.
Aniceto
Rodríguez fue senador y
ex secretario general del PS. Estuvo prisionero en Isla Dawson. Fue
exiliado a Venezuela en Enero de 1974.
23.
Alejandro Goic Karmelic era sacerdote
católico y párroco de la Iglesia Nuestra Señora de Fátima en Punta Arenas en
1973. Es el actual Obispo de la Diócesis de Osorno.
Lugares y personas mencionadas en el Testimonio de Kika de
Zanzi
Centros de Detención:
Cárcel Publica de Punta
Arenas,
Regimiento Blindado
“Rene Schneider” en Ojo bueno.
Hospital Naval
Centros y Lugares de
Tortura:
Aguas del Estrecho de Magallanes, costanera norte,
antes de llegar a Ojo bueno.
Ex Hospital Naval en
Avenida Colon
Mayor de Ejercito Bisquert - Palacio del Sonrisa
Capitán
Figueroa, de la Marina.
Mayor de Ejercito
Hernández, Regimiento Blindado Rene Schneider.
Hipnotizador en el Palacio de la Sonrisa.
General de Ejercito Manuel Torres de la Cruz.
(Presente en torturas en el Palacio
de la Risa).
Capitán de Ejercito Mario Zamora, Regimiento
Blindado Rene Schneider
Dr. Guillermo Araneda, Capitán de Ejercito.
Licha:
nombre de carcelera en el
Regimiento Blindado en Ojo Bueno.
Dr.
Alejandro Babaic, Director del Hospital Naval Cirujano Guzmán
Otros prisioneros
políticos:
Alberto Marangunic (Dawson)
Ema Osorio (Cárcel y Regimiento blindado)
Gladis Pozo ( Cárcel y Regimiento blindado)
Abel Paillaman ( Dawson, Hospital naval)
Ramón Lastra
(Hospital naval)
Jaime Toha (Dawson, Hospital naval)
Aniceto Rodríguez (Dawson, Hospital naval)
Carlos
Zanzi (Pudeto y Dawson)
Otros:
Dr. José Valenzuela (psiquiatra).
Marzo 2002
Ver otros artículos
relacionados:
Aristóteles
España, Diciembre 2001
Para
que Nunca Más torturen a Magallánicas.
Elie
Valencia, Editorial Marzo 2002.
Kika
de Zanzi: Mujer Magallánica del Año 2001
Febrero
2001.
Magda
Ruiz recuerda sus torturas.
Enero 2001
Centros
de Torturas y Detenciones
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