LOS ASESINATOS DE PORVENIR.  30 DE OCTUBRE DE 1973

Iván González Toro

 

 

El 28 de octubre de 1973, Carlos Baigorri se encontraba en su casa esperando la hora para partir al Regimiento Caupolican esa tarde. René, amigo de Carlos, también esperaba para reunirse con su amigo. Debían firmar el libro de registro en la guardia del Regimiento, como todos los días en la mañana y en la tarde. Se reunieron en la misma esquina, se saludaron como siempre y caminaron en silencio al ver que se aproximaban al recinto militar. Ingresan a la guardia y se cuadran ante el sub-oficial a cargo, indicando sus nombres para cumplir con la orden del comandante; “Todos los presos que queden libres deberán presentarse a primeras horas del día y antes del toque de queda en la tarde en la guardia del Regimiento para firmar el registro”.

Los soltaron una vez concluido el trámite. Caminaban varias cuadras de distancia del Regimiento cuando un cabo, corriendo les avisa que nuevamente son llamados a presentarse a la guardia, en la voz del militar se podía notar un cierto temor, “pero esta vez, es para interrogarlos”; el militar realmente no sabía que podía ocurrirle a ambos. A uno le tocaría al suboficial A. al otro le tocaría al suboficial M. Los dos caminaron bajo la custodia del cabo, aunque este nunca estuvo armado caminaron en completo silencio para no despertar sospechas. Los amigos caminaban con paso firme en dirección al Regimiento. A Carlos le tocó “A” y a René le tocó “M”. Ese fue el último instante que René vió vivo a Carlos. René salió libre esa misma noche, Carlos nunca salió.

German Carcamo se encontraba detenido en el Regimiento, trabajando en un polvorín ordenado por el comandante.

Ramón González se encontraba preso desde el 12 de Octubre, antes estuvo en Isla Dawson desde el mismo 11 de Septiembre, en Compingim, realizando trabajos forzados en la Tala de árboles.

El 29 de Octubre de 1973, los presos comienzan el día a las 06:00 hrs. para pasar revista y dar cuenta ante el Comandante del Regimiento. Durante todo el día continuaron los presos trabajando en el polvorín que cavaban dentro del recinto hasta la hora de la cena. Una vez que terminaron de cenar, Carlos Baigorri, Germán Carcamo, Ramón González fueron separados del resto de los presos por tres suboficiales y conducidos a una casucha aparte. Se les ordenó que reunieran sus cosas ya que serían liberados al día siguiente. Cada uno preparó su equipaje. Mas tarde recibieron la visita de una persona que portaba una cámara fotográfica, ya que se le había ordenado tomarle fotos a los presos. Esa persona fue la última que vió a los tres juntos esa noche.

30 de Octubre de 1973, Carlos Baigorri, Germán Cárcamo y Ramón González son asesinados en dependencias del Regimiento Caupolican. Se les aplica la “Ley de Fuga”. Posteriormente ingresan vehículos civiles al regimiento, trasladando los cuerpos al Sector de “Los Canelos” a 30 Km. de Porvenir para realizar el ocultamiento de los cuerpos. Fueron enterrados y dejados en el lugar para poder justificar la fuga de los presos.

Ese mismo día por ordenes del alto mando, los cuerpos son rescatados del lugar en que se los dejó y llevados nuevamente al Regimiento Caupolican, siendo depositados en el Galpón de tiro, cercano al polígono de tiro del Regimiento.

El 31 de Octubre se publica en el Diario la Prensa Austral los crímenes ocurridos en Porvenir. Mientras tanto, los cuerpos son envueltos en sacos de arpillera dejándolos tres días en el galpón de tiro hasta el día en que fueron entregados. Carlos Baigorri a los profesores y Germán Carcamo a los trabajadores de Socoagro. Fueron inhumados sus restos en el cementerio de Porvenir el día 2 de noviembre de 1973. Los restos de Ramón González fueron solicitados en nombre de la familia por un colega del Servicio de Impuestos Internos siendo trasladado a la ciudad de Punta Arenas, velado en la Capilla de Don Bosco. Solamente se le permitió a la familia publicar en el Diario La Prensa Austral algún escrito notificando solamente la muerte. Los funerales se realizaron el día 3 de Noviembre, alojando los restos en el mausoleo de la Cruz Roja en el cementerio Municipal de Punta Arenas en forma momentánea ya que seria trasladado posteriormente a la ciudad de Chillán.

Los ataúdes fueron entregados sellados en la parte que comúnmente se puede contemplar el rostro del fallecido, una lata gruesa encierra la gran incógnita si los restos corresponden a Germán, Carlos y Ramón. El ataúd de este último fue envuelta en un caja especial ya que por razones de sanidad debía procederse a sellar completamente el ataúd o de otra forma era imposible el traslado a Punta Arenas, pero aparte de eso también se encontraba sellado la parte superior del rostro.

Hasta el día de hoy, todavía la incertidumbre de que si los cuerpos fueron entregados por las autoridades militares ronda por mi mente, ellos han sido declarados como ejecutados políticos desde el momento en que fueron entregados. Si una orden judicial decretara la exhumación confirmando la inexistencia de restos en el interior de las tumbas la figura cambiaría al de detenidos desaparecidos.

 

 

Iván González Toro.

 

 

Punta Arenas, diciembre de 2004.

 

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