En octubre de 1973 fueron fusilados Ramon Gonzalez,
Carlos Baigorri
y German Carcamo en el Regimiento Caupolicán de
Porvenir
Iván
González Toro

Reproducida
de La Prensa Austral,
Cartas
al Director
9 de Septiembre de 2003.
A razón de la conmemoración de los 30 años del
Golpe Militar y de los hechos acaecidos en la región y que por tanto tiempo no
se han dado a conocer, quisiera manifestar mi opinión.
En la ciudad de Porvenir, cruzando el Estrecho
de Magallanes, ocurrieron hechos tan importantes respecto a violaciones de
derechos humanos que, desde entonces, han permanecido olvidados en la
conciencia magallánica, pero no de aquellos que hemos crecido con la esperanza
de reencontrarnos sobre la base de la verdad y la justicia.
El Diario “La Prensa Austral”, del día 31 de octubre
del año 1973, informó a la comunidad de Punta Arenas y con ello, a todos los
medios nacionales, de un hecho que provocó impacto dejando huella en la
historia de nuestra región y que fue la muerte por fusilamiento de tres
personas detenidas en el Regimiento Caupolicán de Porvenir.
El encabezado menciona que fueron “MUERTOS TRES
EXTREMISTAS AL FUGARSE”, indicando que la razón de tal medida fue la “fuga de
ellos del Regimiento a las 24:00 hrs. del día 30 de Octubre y que una vez
ubicados a 20 kilómetros de Porvenir y no haciendo caso a la voz de alto los
soldados dispararon resultando los tres muertos”.
El comunicado menciona los nombres de las tres
personas; Germán Cárcamo Carrasco, Carlos Baigorri Hernández y Ramón González
Ortega, mi padre.
Además, la noticia se centra en su persona, haciendo alusión a la actividad profesional que le tocó realizar en la Cooperativa de Pescadores de Tierra del Fuego (COPETIF), la forma en que fue detenido el día 11 y los lugares de detención en las cuales estuvo (Isla Dawson y el Regimiento Caupolicán de Porvenir).
El reporte de la época menciona que mi padre “fue
trasladado al Regimiento Caupolicán de
Porvenir, para que, en otras cosas, procediera a finiquitar su participación
como Interventor”.
Asimismo se menciona que la razón por la cual se
encontraba detenido era bajo la acusación de “ACTIVISTA PELIGROSO”.
Dicha noticia entregada en la época es un claro
ejemplo de la mentira y el engaño.
La Comisión Verdad y Reconciliación creada bajo
el gobierno de Patricio Aylwin Azócar, investigó los hechos ocurridos en la
región de Magallanes respecto de las violaciones a los derechos humanos. Tal
comisión, en su informe final, a razón de los sucesos ocurridos en Porvenir, se
formó la siguiente convicción:
Que, las muertes de Baigorri, Cárcamo y González,
fueron en realidad “EJECUCIONES SIN JUICIO”, constitutivas de graves
violaciones de los derechos humanos y las razones que contribuyen a tal
convicción son:
1.
La existencia de testimonios confiables
acerca de la forma en que ocurrieron los hechos, específicamente que los
detenidos fueron sacados por tres suboficiales de la barraca en que se
hallaban;
2.
Que no resulta verosímil que en tan poco
tiempo y atendidas las condiciones, los fugados hubiesen alcanzado a huir 20
Kms;
3.
Que tampoco resulta verosímil que pudiese
ocurrir una fuga desde un recinto con tanta vigilancia como la que tiene un
regimiento, mas aún cuando hay detenidos en su interior;
4.
Que testimonios dignos de fe recibidos por la
Comisión señalaban que a los afectados se le había comunicado que al día
siguiente quedarían en libertad, lo que hace más inverosímil un intento de
fuga;
5. En ningún caso parece verosímil que, para
recapturar a prófugos desarmados fuese necesario darles muertes a todos.
Además, poseo la declaración de un oficial en retiro
que da fe a los hechos reales de la muerte de mi padre, y que no existe
documento o testimonio que acredite que Ramón González Ortega fuese un “Activista
Peligroso o Extremista”.
Respecto a COPETIF. Mi padre era Inspector de
Impuestos Internos de Punta Arenas, cuyos antecedentes se pueden encontrar en
la Contraloría General de la República, y por sus méritos profesionales se le
asignó la Intervención de COPETIF para sacar a flote una Cooperativa que estaba
al borde de la quiebra.
Al respecto, mi padre entregó un informe final con
relación a la labor hecha en Porvenir, que acredita cuales fueron las funciones
que realizó en COPETIF y que en ningún caso corresponden a actividades
extremistas, la cual hace referencia la acusación militar; además la
intervención de dicha Cooperativa fue asignada posteriormente a otro
funcionario para obtener la completa normalización de la entidad intervenida.
Por lo antes dicho y dado los antecedentes que existen
y desmienten tal comunicado es que, aclaro y rechazo las graves acusaciones
publicadas por las autoridades de la época, al cual fue objeto Ramón González
Ortega. Con igual fuerza repudio los calificativos de EXTREMISTA Y ACTIVISTA
PELIGROSO al cual se refiere el aludido reporte y que fue motivo de una
falsa propaganda.
Señor Director, el 30 de octubre de 1973, a las 03.00
hrs. en el Regimiento Caupolicán de Porvenir, fueron fusilados Ramón González
Ortega, Carlos Baigorri, y Germán Cárcamo.
Tres personas fueron violentadas sin justificación
respecto al Derecho consagrado por Dios y la Constitución, que es El derecho
a la vida y a la integridad física. La excusa entregada para tal medida fue
la aplicación de la ley de fuga, embuste utilizado para ejecutar sin juicio a
prisioneros en centros de reclusión como fueron los recintos militares. Así
ante el país reconocían su accionar ilegitimo y bárbaro.
Después de las ejecuciones los cuerpos fueron
solicitados por distintas personas de Porvenir, como fue el caso de Carcamo y
Baigorri. Gracias a la oportuna intervención de aquellos que eran los mas
cercanos, los fallecidos descansan hoy en el Cementerio de esa ciudad.
Por su parte, González fue entregado al funcionario de
Impuestos Internos que viajó en representación de la familia para ser
trasladado y sepultado provisoriamente en el Mausoleo de la Cruz Roja en el
Cementerio de Punta Arenas. En enero de 1974 sus restos fueron llevados a
Chillán, su ciudad natal donde descansa en el Cementerio General de esa ciudad.
Los medios, entiéndase radio, televisión y prensa
daban a conocer con frecuencia este tipo de casos y en Punta Arenas no fue la
excepción, ya que se entregó información falsa de los hechos que ocurrieron
realmente en Porvenir. Lamento esta actitud, aún sabiendo que las primeras
medidas adoptadas por las Fuerzas Armadas fue controlar de manera absoluta los
medios de comunicación, publicando y difundiendo la información que el régimen
les solicitaba en materias relacionadas con derechos humanos, sin tomar
precaución de averiguar la verdad de tales afirmaciones, que en muchas
ocasiones, según se ha demostrado posteriormente, no correspondía a la
realidad.
Con ello, la publicación del día 30 de octubre
respecto a la supuesta fuga, permitió justificar ante la opinión pública la
muertes en Porvenir, afectando el buen nombre y la dignidad de estas tres
personas.
Sus muertes son un claro ejemplo de VIOLACIÓN AL
DERECHO MAS FUNDAMNETAL DEL HOMBRE. Ninguna muerte puede ser justificada, ningún
atropello a los valores mas básicos del ser humano puede ser aplastada y
pisoteada tan cruelmente creyendo que existen motivos superiores.
Fomentó esta postura la declaraciones formuladas por
el Comandante en Jefe de la V División de Ejército y Comandante
en Jefe de la Región Militar Austral y posterior Intendente de la época, que encabezó la Junta
de Gobierno Provincial al
Diario la Prensa Austral el 30 de diciembre de 2000. En dicha entrevista jamás
reconoció los sucesos en Porvenir y en general en Magallanes, aseverando que “
En Magallanes no hubo ningún problema, ni un
solo problema “ respecto a violación de
derechos humanos, incluso desafió probar lo contrario por medio de documentos y
fotografías.
Los hechos son estos y la pruebas existen, pero será
ante las autoridades competentes que estos deban ser expuestos y dados a
conocer para establecer las responsabilidades que correspondan.
Creo que con este testimonio, en parte, el daño ha
sido reparado ya que jamás, respecto a estos hechos acaecidos en nuestra Región
de Magallanes, se ha reconocido y mencionado oficialmente por aquellos que
detentaban en esa oportunidad los mas altos cargos; es mas, aun siguen
guardando silencio.
Hoy llamo a mi tierra para recordarlos, con el
propósito de reflexionar sobre lo sucedido, que aconteció aquí en Magallanes,
frente a nosotros y no olvidarlos. Por lo que a mi respecta es hora de elevar
la voz y exponer la verdad, ya que en caso contrario, ésta se encontraría
tergiversada e incompleta.
Espero que mi carta también refleje el sentimiento de
los familiares de Carlos Baigorri y Germán Cárcamo y con ellos, cientos de
magallánicos que se vieron humillados con falsas acusaciones durante este
período tan negro y que fueron violentados en sus derechos. Gracias a Dios muchos
se encuentran con vida, pero aún esperando lo que merecen. Justicia.
Iván
González Toro.
30
años.
Punta
Arenas.
Septiembre 2003
Ø Prisioneros
políticos ejecutados en Tierra del Fuego
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