mi salida a francia 26 años atrás
Gladys Pozo

He esperado durante largo tiempo, y con
obstinación, que llegue el hermoso día del regreso mi país.
Fui
condenada en el primer consejo de guerra de la provincia de Magallanes
(Noviembre 1973) a 10 años de cárcel. Y
me agregaron sesenta y un días más por haber tratado de defender la
dignidad de una de mis compañeras de confinamiento. Tenia 22 años.
En
1976, salí exiliada a cumplir el resto
de mi condena a Francia, beneficiándome del Decreto 504, que nos
daba la posibilidad de cambiar la pena de prisión por el de apatrias.
En
el momento de atravesar el aeropuerto acompañada de mi pequeño hijo Christian,
escoltada por un número significante de policía civil y uniformada, entre el
tumulto de gente logre divisar fugazmente la silueta de mi madre. Presentía,
con dolor, que nunca podría volver a esa tierra que me vio nacer y que tan
injustamente me negaban el derecho a vivir en ella. Caminé sin derramar lagrima
alguna. Me subieron al avión.
Pero luego, cuando el avión emprendió viaje a
lo desconocido, el llanto y la impotencia se apoderaron de mi. Cerré mis puños con fuerza y traté de
calmarme, el cansancio y la presencia
de Christian hicieron el resto.
Gladys
Pozo
Paris,
Francia, Noviembre 2002
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