Al Exilio en Dinamarca:
noviembre 1974
Gonzalo González Vargas

Después de estar yendo a firmar más de un mes a la Intendencia, se me levanta la libertad condicional y se
me autoriza salir de Punta Arenas. Se me otorga un documento con sello militar,
donde salía que a contar de la fecha estaba libre.
Llego a mi departamento a Santiago, y mi madre me
estaba esperando, junto a mi hermana mayor y mi hermana menor. ¡Qué
emoción! ¡Qué alegría! Esa noche nos
fuimos todos al hospital a ver al papá que estaba hospitalizado.
En Santiago se me aconseja abandonar al país, porque
había gente que estaba desapareciendo, después de haber recobrado la
libertad. A los pocos días de haber
llegado a Santiago se me instala en la
representación diplomática de Dinamarca,
donde estuve viviendo dos semanas.
Gracias a gestiones de gente de la oficina de ayuda
para los refugiados de la UE (en esa época se llamaba Comunidad Europea), y la
ONU, me asilaron en la representación diplomática danesa en Chile. El Encargado de Negocios de Dinamarca
me dio toda la protección y cuidado. El hizo las gestiones antes el gobierno
para que se me diera el salvoconducto y así abandonar el país. Después de tanto
trámite, se me otorga el salvoconducto.
Me conducen al aeropuerto en un auto diplomático que
era escoltado con un jeep con militares armados.
En un avión SAS abandono Chile a fines de noviembre de 1974, y llego a Dinamarca,
mi segunda patria que me acogió con los brazos abiertos, y en donde he vivido
más de la mitad de mi vida.
Aquí me case con una académica danesa, que
lamentablemente falleció el año pasado como resultado de la enfermedad
esclerosis múltiple. A Dios gracias, me queda mi buen hijo Christian de 23
años

Gonzalo González
Dinamarca, Julio 2004
Ø
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