Las once medidas del entrenador C para salvar el fútbol chileno

 

Alejandro Ferrer

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 Advierto: soy el entrenador C. O sea, el de los lunes; el que lo sabe todo cuando ya no hay remedio. Como quien dice, un general después de la batalla (para usar un término que se aviene perfectamente a estos tiempos).

 

         Anoche descubrí (menos mal que fue como a la una de la madrugada) una verdad que derrumbó cada una de mis fantasías: Vi el peor partido de fútbol de mi vida (¡Todavía no lo puedo creer!). Jugaba Cobreloa contra Coquimbo Unido y lo transmitieron en Fox  Sport World.  Los jugadores estaban gordos, lentos, torpotes. Chocaban unos contra otros, pateaban hacia arriba, sin mirar para dónde ni para qué, y por último con el estadio totalmente vacío. En realidad fue un partido entre solteros contra casados, lo cual puede tener su encanto si se realiza después de un asado familiar, pero no en Fox Sport World.

       

       ¿Qué hacer?

       

       He aquí las once medidas que podrían solucionar el problema.

 

      1. Hay que echar a todos lo dirigentes del fútbol chileno y prohibirles la entrada a los estadios por lo menos durante cinco años y un día. Que los ineptos vean los partidos por la tele, como castigo, y que sufran al

abominable Pedro Carcuro, ese gran “experto” que de chico ni siquiera fue bueno para jugar al paco librado.

 

      2. Cambiarle el nombre a la Federación Nacional de Futbol Profesional por: Federación Nacional de Fútbol de Solteros contra Casados.

 

      3. Nombrar a esos sargentos chicos y rabiosos que sobran en los regimientos para que se hagan cargo de la preparación física de todos los equipos de fútbol de Chile.

 

      4. Obligatoriamente, los comentaristas deportivos deberán ser ex-jugadores profesionales, porque son los únicos que saben de qué están hablando.

 

      5. Terminar con el profesionalismo. En su reemplazo, hay que conseguirles pegas fáciles a los jugadores para que después que terminen “sus años de fútbol” tengan dónde ganarse la vida. (así lo hacíamos en Magallanes y  trabajaba re’bien).

 

      6. Cada jugador, al registrarse en la Federación de Solteros contra Casados deberá firmar el siguiente formulario de humildad:

          “Yo..............., chileno, buen hombre, petizo, tirando a gordo

y muy entusiasta, soy MALO para jugar al futbol. Reconozco que, así me duela en el alma, los argentinos juegan mejor, son buenos, de hecho nos vuelan la  raja aquí y en la quebrada del ají. Lo de Salas, Zamorano, Figueroa, Leonel, Toro, Reinoso y uno que otro, son las excepciones que no hacen más que confirmar la dolorosa verdad que todo el mundo, menos nosotros, ve: somos malos como los calambres.”

 

      7. Enviar una delegación a Argentina para reclutar a cualquier huevón que encuentren en la calle. Su incorporación a la Federación asegurará un mejoramietno del 100 % de manera inmediata. Estos jugadores estarán eximidos de firmar la Declaración de Humildad que es obligatoria a todo chileno.

 

      8. Todos los entrenadores actuales serán relegados a Quellón, Chiloé, por largo, largo tiempo (como me hicieron a mí para e l 73).

 

      9. Contratar brasileños y argentinos como entrenadores de reemplazo.

 

      10. Contratar a todos los artistas chilenos quienes deberán escribir  cancioncitas para las barras ya que es una vergüenza copiarle los gritos a los argentinos.

 

Por último,

 

      11. Entrada gratuita a los estadios a todos los niños de Chile. Es mejor  perder plata con los estadios llenos que perder plata con los estadios vacíos. ¿Onofre?

 

        Si estas medidas no mejoran el nivel del fútbol, no hay que  desesperarse pués aún nos queda una alternativa: fundemos la Federación Nacional de Chueca y dejémonos de hueviar.

 

 

 

 

 

Alejandro Ferrer                                                              

 

 

 

Abril 2002

 

 

 

 

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*  Cuentos de A Ferrer

 

 

 

 

 

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