Elie Valencia

 

USA y la INTERVENCIÓN militar  en irak: Chile debe votar por la paz en  el consejo de seguridad de las naciones unidas

 

 

 

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El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en estos días,  debate sobre   la necesidad de  intervenir militarmente para concretar el desarme de armas de destrucción masiva de Irak. Todo esto supuestamente en beneficio de la paz y la  estabilidad mundial. El consejo esta  dividido entre los que apoyan una intervención militar y los que quieren más tiempo para encontrar una solución no bélica para realizar este desarme. USA desea que el consejo apruebe una  resolución que respalde una intervención inmediata en  Irak.

 

Este año Chile ocupa una de las dos posiciones latinoamericanas  de los diez miembros temporales y elegidos del consejo de seguridad.  Hay cinco miembros permanentes con derecho a veto, que no los elige nadie, y que también poseen armas de destrucción masiva.  En este  consejo se va votar una resolución recientemente presentada por Gran Bretaña  y España que autorizaría una intervención militar en Irak. Se necesitan nueve  votos de los  quince para aprobar una resolución en el consejo de seguridad. USA cuenta con cuatro votos seguros, incluyendo el suyo ( Gran Bretaña, España, Bulgaria). Se oponen Francia, Rusia, Alemania, China y Siria. De los otros seis miembros, se espera que Pakistán se abstenga y que los países africanos de Angola, Camerún y Guinea apoyen la resolución. Lo más probable es  que  México se abstenga o vote en contra de la resolución. Dentro de este marco, Chile posee un voto importante, ese voto debe ser contra la guerra.

 

USA ha planteado claramente en el consejo de seguridad, y públicamente, su resolución de desarmar a Irak a través de una intervención militar. Las razones en que basan esta decisión no  son tan claras como su resolución de intervenir.  Irak no es una amenaza real para USA. Los argumentos  de que Irak es  una dictadura que viola los derechos humanos de su pueblo, no cumple con  las resoluciones del consejo de seguridad y amenaza la estabilidad de la región  no son equivalentes a constituir una amenaza a  la seguridad de USA. En realidad, hasta ahora el poder militar de Irak ha sido restringido sin mayores problemas.

 

La decisión norteamericana puede estar mas relacionado a necesidades derivadas a su reciente y renovado interés de transformarse unilateralmente en la  potencia hegemónica de la economía y política mundial.  Contrariamente a esta actual visión, la estrategia americana después de la segunda guerra mundial se había desarrollado bajo  las premisas de que las relaciones internacionales estaban determinadas por un balance de poderes que impedía el predominio de una potencia. En la practica, esto asumía que otras alianzas o potencias activamente buscaban  limitar  el dominio unilateral americano, por ejemplo el Bloque Soviético, China o la Unión  Europea. Aunque esta estrategia nunca excluyó intervenciones militares  limitadas,  sí reconocía claras áreas de influencia  de otras potencias y la necesidad de un contra-balance. Esta política de contención buscaba  resolver posibles conflictos a través de consensos limitados por un grupo selecto de potencias internacionales. En general, este balance le permitió a  USA  fortalecerse con  un gran nivel de influencia hegemónica  en la economía mundial.

 

Las políticas seguidas por  el actual gobierno norteamericano buscan distanciarse de esta estrategia de contención basada en balances  y consensos. Esta tomando fuerza  una visión  donde se asume la viabilidad  de USA como potencia única predominante. Esta visión requiere que USA asuma un  rol activo en la prevención de  conflictos internacionales que pudieran amenazar la estabilidad de su hegemonía. También requiere de una política destinada a mantener a largo plazo el  predominio militar americano, incluyendo un predominio sobre  Europa, Rusia, China y Japón. Esta visión legitima en parte la necesidad de intervenir militarmente para prevenir el desarrollo de conflictos regionales. En el presente, el ascenso de esta nueva concepción se trasluce en políticas coyunturales que menoscaban la influencia de organismos internacionales o centros de consensos que fueron abalados por la anterior estrategia de contención bilateral o multilateral. El  consejo de seguridad de naciones unidas es el escenario donde más claro se vislumbra este cambio de la política de USA,  al evitar comprometerse  con  una estrategia multilateral de consenso para resolver  el actual  conflicto sobre el  desarme de Irak.

 

Por otro lado, en el consejo de seguridad, están las posiciones  de los países que se oponen al desarme de Irak  a través de una intervención militar. Francia, en forma oportunista,  ha tomado el liderazgo de esta oposición. Cabe recordar que  fue Francia quien construyó y  le vendió, bajo la supervisión del  ahora presidente Chirac,  el primer reactor atómico a Irak en 1975. Esta planta nuclear fue destruida por la fuerza aérea israelita hace unos años atrás. Sin lugar a dudas, la oposición francesa a la intervención militar refleja la opinión publica europea, pero no convierte a Francia en vocero de la comunidad europea. Los miembros de la comunidad europea están divididos en esta coyuntura política. En realidad, esta división   puede tener un serio  impacto en el futuro de  la Alianza del Atlántico (OTAN), que es el pilar  de la alianza militar entre USA y los países de la comunidad europea.

 

Hay fuertes  razones para que la representación chilena  apoye los esfuerzos por buscar una salida pacifica al conflicto y evitar una guerra en Irak.

 

En el área de los derechos humanos, esta guerra no solo deterioraría el estado actual de  los derechos humanos en Irak, sino que también crearía una crisis humanitaria de serias proporciones en la región. Un conflicto bélico  no ayudaría  a aminorar  los daños que causan las sanciones económicas  de carácter internacional,  impuestas hace varios años atrás, y  ni tampoco evitaría en el corto plazo  las  violaciones  de derechos humanos que son comunes en Irak. Además, en este conflicto, el posible uso de civiles como protectores humanos de objetivos militares y el uso de  armas de  destrucción masiva podrían resultar en serias  violaciones de  la  ley internacional humanitaria.  Mas aún, esta guerra crearía  en gran numero  de desplazados  y refugiados, tanto internamente como externamente, que requerirían ayuda urgente  para poder sobrevivir, muchos morirían.

 

En Latino América, la mayoría de los gobiernos y la población se oponen a la guerra en Irak. Una reciente encuesta indica que la gran mayoría, 85%,  de los chilenos se opone a la guerra (Latinobarómetro, Santiago). Esta oposición es amplia e incluye a los partidos concertacionistas como a las de oposición. La otra cara de la moneda, que no se puede ignorar, es  la naturaleza  de las relaciones  de USA y Latinoamérica. USA ejerce una fuerte influencia  económica y política  en la región latino americana.  Los intereses hegemónicos de USA no se rigen por las reglas neo-liberales de mercado. Estos  intereses y acciones se delinean y responden a las necesidades de cómo optimizar la mantención de  su hegemonía mundial, a mediano y largo plazo. USA puede vacilar entre los métodos  de como  llevar a cabo sus políticas hegemónicas, contención a través de consensos limitados o contención unilateral, pero no en la necesidad de mantener un gran nivel hegemónico.

 

Chile necesita manejar sus opciones de apoyo a las iniciativas por la paz buscando minimizar las  consecuencias futuras, tanto económicas como políticas,  que puedan resultar en su relación bilateral con USA. El presidente norte americano y el primer ministro británico han llamado  al presidente  chileno buscando su voto para apoyar la resolución de intervención militar. Recientemente, Chile  firmó un acuerdo de libre comercio con USA que aún necesita que se apruebe por el congreso americano. Una guerra prolongada puede tener un fuerte impacto en el desarrollo de las economías latinoamericanas, incluyendo la chilena. Esto puede afectar las inversiones, crear  presiones en el valor real de la moneda, y afectar el crecimiento y empleo nacional. Mas aún, Chile solo produce una parte de sus necesidades de petróleo y,  sin lugar a dudas, se vería afectado por un alza del petróleo en el mercado internacional que resultaría de esta guerra.

 

En esta coyuntura política, la diplomacia por la paz y los derechos humanos necesitan todo el apoyo que se pueda lograr en el consejo de seguridad de las Naciones Unidas.  El voto contra la guerra, no significa dar un apoyo a la dictadura ni tampoco ignorar la gravedad de las violaciones de derechos humanos que se llevan a cabo en Irak. Una intervención militar resultaría en un empeoramiento de esta situación y crearía una crisis humanitaria en la región del conflicto. Dentro de este contexto,  y  por las posibles repercusiones económicas y por su compromiso internacional con los derechos humanos, Chile debe oponerse en el consejo de seguridad a  la guerra e intervención militar en Irak.

 

     

 

 

Holanda,  Marzo 2003.

 

 

 

Elie Valencia

Sociólogo

 

 

 

Editor@Dawson2000.com

 

 

 

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                 *     Por la paz y democracia en Irak: Las guerras sean  en Chile 

                     o en Irak violan los derechos del hombre.

                     Elie Valencia                                

                     Marzo 2003.  

 

             *     ¿Cual debe ser la posición chilena ante la crisis de Irak?

                     Miguel Loguercio.

                     Marzo 2003.

 

             *      Una guerra por petróleo y hegemonía

Esquemas para un análisis estratégico del conflicto iraki.

Manuel Luis Rodríguez U.

Marzo 2003          

 

                 *     Negro martes 11 septiembre 2001: Vivencias newyorquinas.    

                     Elie Valencia.

                     Noviembre 2001.

 

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