CHÉ MÁRQUEZ

 

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El día más frío de Abril (1986) en este último siglo en Holanda, voy en mi bicicleta al Uithof, la Universidad de Utrecht, donde descubrí unas cosas cuadradas como televisores que se llaman computadores.

Y yo que conocía sólo la regla de cálculo.

Allí estoy los Sábados desde las 9:00 hasta las 17:00 y de Lunes a Viernes,

entre las 18:30 y las 23:00.

Claro que viviendo a tres horas en tren, desde Enschede a Utrecht, resulta algo difícil hacerlo diariamente. No sólo por llegar diariamente a las tantas de la madrugada o de madrugada tener que salir tempranito para el estudio.

Sí! Estoy estudiando nuevamente.

Tengo que montar un experimento para medir la radiación de un preparado radioactivo.

Es decir un espectro gamma, con sus respectivos fotones, electrones y el efecto Compton y registrarlo en un gráfico con la ayuda de un computador, según la distribución de Poisson.

Naturalmente antes de comenzar todo el experimento tengo que pasar una

interrogación oral, para saber hasta que punto estoy en condiciones de manejarme

y no dejar la crema en el laboratorio.

Total,  como egresado de la Esc. Centralizada El Salto Nr. 138, no me entran balas,

ni siquiera balas dum-dum.

Pero aquel día más frío del siglo yo estaba ausente. “I was absent minded”.

Y ahora comienzo a hablar inglés. Mi profe. de inglés de la escuela Centralizada El Salto, no hablaba la lengua de Shakespeare, pero a conjugar el verbo "to be" no había quién se la ganara.

Enfin. Que le vamos a hacer, si así somos los proletas.

Y el cuerpo de profesores puro corazón nomás.

Eran todos profesores primarios que nos dieron la ocasión de seguir estudiando

unos años más, hasta el noveno.

Pero enfin. I was absent minded! La imaginación vuela muy rápido.

Estaba de vuelta en Chile. En la cárcel de Punta Arenas, en Waldo Seguel Nr. 622, dónde estábamos los últimos 53 presos políticos de Magallanes. Después  de los campos de concentración, por supuesto.

No sé si ya lo conté, pero por si no es así lo vuelvo a repetir.

Yo había ido a parar al hospital naval directamente desde el campo de concentración de la Fach en el Estadio Fiscal de P. Arenas, cuando el Marmaduke N. me pegó un puntapié en la región inguinal y el cabo palomo, pa’ no quedarse en menos, me cazó al vuelo con un culatazo en la columna.

Me salió una joroba y parecía camello.

Estuve un mes sin poder mover las piernas y al viejo Riesco (Cebollín), lo dejaron

en silla de ruedas hasta que partió al exilio, donde felizmente pudo recuperarse.

Cuando nos visitaba el médico de la FACH había que mentir y decir que uno mismo

se había caído.

El trato era terrible y recuerdo que Jaime Arizaga (Remo..?) y Manuel Hernández (Charly 57), se quejaron a la Comisión de la Cruz Roja Internacional que nos preguntaba: “les dan tortugas..?”

Y estos dos Cros. hablaron en privado con la Comisión.

Y la Comisión habló en privado con el Tte. a cargo del Grupo Tigre apellidado

Alliende, con “i” y mejor conocido como el Chicho.

Esto significó no sólo más “tortugas”, sino que el mencionado tenientillo, llegó

borracho y ebrio de odio intentó sacarle los ojos con un fierro a Jaime Arizaga

esa misma noche.

Un muchacho de la juventud socialista, amigo mío, pero de quien sólo recuerdo su apellido (Prieto), fue llevado a lavar la muralla con una manguera y un escobillón,

para ocultar las huellas del delito.

A Manuel Hernández, le dieron otro tanto.

Yo de todas formas tenía que salir a formar diariamente, aunque apenas podía caminar, apoyándome en otros compañeros.

Para colmo de males, el puntapié del Marmaduke me produjo una pelota en la

región inguinal que me producía un tremendo dolor.

Lindo voy a salir de aquí, pensaba yo entre mi: “con una joroba como camello

y con tres pelotas”. A lo mejor consigo trabajo en algún circo…

Y bueno dentro de un tiempo me tuvieron que operar de urgencia.

Y me operó un ginecólogo que estaba de turno, hermano del burro Alvarez. Pero estos detalles normalmente los omito para evitar chistes de mal gusto como eso de que “y te ligaron las trompas de Falopio” o te “extrajeron algún ovario?”

En ese mismo período llegó a morir el Gral. Lutz, herido de muerte, después de visitar Santiago.

Ex jefe del SIM en Santiago y Cmdte. en jefe dela V División. Recién nombrado.

Creo que lo habían baleado a su llegada a Pta. Arenas. Tenía algunas pequeñas

diferencias con el chancho en cana.

 

Pero bueno, yo estaba de regreso en aquel día frío, imaginariamente en la cárcel de Punta Arenas. Recordaba al Ché Márquez, un chileno que siempre había trabajado en Argentina, pero al salir Allende elegido Presidente, volvió a Chile, para ayudar en lo que fuera posible, como buen socialista.

Era dirigente del mismo Regional del que yo formaba parte.

Era un hombre alto, de por lo menos 1,90 de aproximadamente 52 años, fuerte como un caballo y solterón.

Por lo tanto, no tenía familia y junto al problemita de llevar casi tres años presos tenía que soportar aún el hecho de no tener mujer ni hijos, ni perro ni gato.

Cuando veíamos el programa “Música Libre”, nadie podía hacer comentarios de una de las bellas lolitas que bailaban, porque era “propiedad” del Ché. Eso habla del estado de alienación porque estábamos pasando. Todos nosotros. Cual más, cual menos.

Sin embargo, el recibía la visita de Elsa G., una Cra. de la Seccional Eugenio Matte, que no había caído presa con nosotros, por lo que teníamos y tenemos fuertes sospechas de que colaboraba con los milicos.

Pero visto que le llevaba la comida a Ché Marquez, que no tenía a nadie, lo aceptábamos como un dolor de muelas.

Ché Márquez hacía raciones para toda la semana.

Pero cada mañana nos despertaba con sus gritos histéricos: "quién fue el hijo de puta, que me robó mi comida".

Era bastante desagradable! Nadie habría osado robarle nada a nadie, porque habíamos impuesto cierta disciplina, pero a esa altura ya no teníamos respeto por nada. Incluso yo tenía ya un plan de fuga, pero mejor no lo cuento, por si me agarran de nuevo.

El ambiente era bastante desagradable y después de tanto tiempo presos habíamos comenzado a demostrar nuestras flaquezas.

El Cocodrilo había tirado de culo a un viejo histérico de un combo en'lohocico que sólo hablaba de "que te voy a partir los sesos". Pura histeria!

Yo le había pegado antes en el Cochrane a Juanito E. y en la cárcel le había

enterrado una patá en el culo a la pobre Chela, un preso común marica, que se me andaba haciendo la encontradiza.

Bueno! No era muy fácil la vida que digamos y el ambiente no era nada agradable.

Y por tanto era fundamental intentar dormir tan bien como fuera posible, cada noche, después de la tensión diaria.

Éramos veinte en una celda de seis metros por tres, o sea teníamos menos de un metro cuadrado para cada uno.

Pero yo tuve la suerte de quedar cerca de la única ventanilla de la celda.  Y a través

de los barrotes a 12 cm. de distancia cada uno, podía calcular la velocidad que demoraba una nube en transponer esos 12 cm. y así deducir la velocidad del

viento a esa altura. O en las noches de luna llena, calcular la velocidad con que la luna giraba en torno a la tierra.

Enfin, era un buen ejercicio para poder dormir profundamente.

Sin embargo, estaba una noche a punto de quedarme dormido, cuando me despertó un aliento caliente en mi cuello y un par de ojos amarillos me miraban fijamente. Era una situación angustiante y aunque pudo haber durado 1 seg., a mi me pareció

un siglos. Yo me quedé quietecito, como si nada. Y después de un siglo, pasó por sobre mí un gato gigantesco, que se fue derechito a la cama del Ché Márquez.

Así, yo había descubierto al ladrón de la comida del Ché.

Al día siguiente muy temprano el Ché Márquez comenzó a gritar: "quién fue el'hijo e'puta que me robó la comida!"

Aunque yo sabía la verdad ahora, no podía poner en ridículo al Ché y decirle que era un gato.

Por eso, durante la mañana le pregunté: "Oye Ché! No quieres que te tire las cartas?"

Yo había aprendido a ver la suerte por medio de las cartas porque podía ayudar a levantar la moral contando mentiras optimistas a mis Cros. Mentiras como que todos saldríamos libres algún día hacia diferentes países, que a todos nos iba a ir bien y que algún día se haría justicia.

Es decir, contando lo que todo el mundo quería oír y deseaba confirmar.

Siempre se puede conseguir lo que se quiere en la medida en que se confíe en si mismo. Y en este aspecto, mi oráculo, ayudaba a muchos. Pero mis clientes, una vez en Europa, ya no me consultaron más. Pero no importa, yo los entiendo. Así es la vida.

 

Yo tenía muchos clientes y había aprendido a leer la suerte del Claudio Mardonez, quién lo aprendió del cojo Trincado en Isla Dawson y el Cojo Trincado a su vez de su mamá.

Y es una historia curiosa, porque este buen amigo, el Cojo Trincado, le dijo a su amigo del alma, que se fuera a su casa nomás, visto que no tenía donde irse, cuando lo dejaron en libertad.

Y este amigo se quedó con la mujer del pobre Cojo.

Y cuando le tocó salir ya no tenía casa.

Son cosas que pasan!

Y eso que adivinaba el futuro.

 

Aprovechándome de las cartas, le conté a Ché Marquez que sería dejado en libertad, que se iba a encontrar una lola linda para casarse y que quien le robaba la comida no era una persona sino un animal con ojos grandes y amarillos.

Todo salió verdad!

Claro que ahora me avergüenzo de haber tenido que jugar esta carta. No quería poner en ridículo a mi amigo.

Ché Márquez estaba asombrado y contento de mis predicciones. Pero el quería preparar una trampa para matar al animal de ojos amarillos, lo cual no me hacía feliz en absoluto.

Y el esperó varias noches en vela, al animal de ojos amarillos, hasta que yo le dije que si se trataba de una gato, no lo podía matar, pues no saldría nunca más en libertad. Pero si lo dejaba vivir habría de traerle mas buena suerte que el gato con botas: "con los saludos del Marquez de Carabaz".

Y como él era de apellido Márquez, no había por dónde perderse. Así que ya sabía si  él mataba al animal, no saldría nunca más en libertad.

Ché Marquez y el gato se hicieron entonces grandes amigos y tan compinches, que cuando el Ché salió libre llevó su gato consigo.

Encontró una lola linda con la cual se casó y ahora está a cargo de una estancia en Argentina.

Ché Marquez, mi viejo amigo, perdona por haberte mentido. Pero eres mi amigo y te quiero de verdad.

 

Bueno! Yo me saqué la mejor nota posible en la interrogación sobre el gamma espectrum en aquel frío día de la primavera holandesa.

 

(c) 18998 r.p. cáceres vidal

 

atte. charly7

 

 

 

 

 

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