Gracias Maestro Aurelio RoSas

Roberto P. Cáceres

 

 

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Conocí a mi Profesor Aurelio Rosas en la Escuela Centralizada "El Salto" número 138 en Santiago. Era entonces una escuela para los alumnos pobres del barrio del mismo nombre. Sin embargo, eran tiempos felices para todos porque existía un espíritu especial, una expresión de grupo y dentro de la pobreza éramos todos iguales. En ello sobresalía el equipo de profesores que se dedicaban por entero a trabajar con nosotros.

 

A menudo había conferencias para los padres sobre variados temas en que sobresalían los aspectos de salud y desarrollo social. Difícil es olvidar los nombres de ellos: Luis González, Alicia Arellano, Lily Hernández, Julia Retamal, Alejandro Mur, Germánico Vadani, Ernestina González, Olga Urtubia (directora), María Pulgar (directora), Patricio Canales, Laurencia Guardia y un hermano de ella, Gladys..., María Contreras y tantos otros..., difíciles de nombrar. Mi profesor Aurelio Rosas, nos daba matemáticas  y dirigía el grupo de teatro en horas libres.

 

Quizás ello marcó para siempre mi destino, porque me di cuenta que la única forma de producir cambios sociales era educando a quienes no tienen acceso a la enseñanza. Y ello siempre me motivó para continuar estudiando. Por eso me hice primero profesor ¡y socialista por añadidura!

 

Pero el carrousel de la vida me llevó de nuevo a encontrarme con Aurelio Rosas en condiciones muy miserables, en los campos de concentración, después del golpe de estado del 11 de Septiembre de 1973.

 

Llegó al Regimiento Pudeto de Punta  Arenas, creo que el 13 de Septiembre, como un impresionante despojo mutilado. A causa de los golpes sufridos, según supimos después, se le habían desprendido las retinas y estaba como un animal ciego tirado en el piso. La sangre se me agolpó de una vez en el cerebro y contrariando las órdenes lo fui a atender y a ofrecerle una taza de café. Claro que no me reconoció, pero yo lo reconocí a él ¡ y eso es lo que cuenta! En ese momento comprendí gran parte de la historia y supe porque la gente a veces está dispuesta a morir y a luchar decididamente. Desde entonces no tuve terror a los interrogatorios y no me temblaron las rodillas cuando me venían a buscar.

 

Mi profesor Aurelio Rosas estuvo tirado durante semanas en el gimnasio del

Pudeto, sin atención médica, pero era atendido por sus camaradas de Puerto

Natales. Antes de Navidad fuimos trasladados a Isla Dawson y Aurelio Rosas quedó en el regimiento nombrado. Muchos años después tuve nuevamente noticias de él, de que estaba libre y había perdido sólo un ojo. Y yo me alegré, porque jamás perdió lo más importante que es su ¡dignidad de ser humano !

 

Su hijo me ha comunicado la triste noticia de que murió Aurelio Rosas y

que su cortejo fúnebre pasó por mi  escuelita de barrio pobre rumbo al

cementerio. Sus cenizas serán lanzadas, en Las Torres del Paine, en Puerto

Natales, cumpliendo su último deseo. Y aunque la pena de su partida me justicia para todos.

 

Gracias Maestro Aurelio Rosas. Espero humildemente ser merecedor de tus enseñanzas.

 

 

Charlye 7

 

 

 

Holanda,  Abril  2003.

 

 

 

 

r.p.cáceres  2003

 

 

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      *   Adios profesor  Aurelio Rojas

Miguel Loguercio y Elie Valencia

             Abril 2003.

 

*  Aurelio Rosas, el profesor torturado, era mi papá.

      Abril 2003.

 

      *   Charlye 7: Cuentos y Relatos

 

*   Nuestras Historias

 

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