Isabel
Allende Bussi
8
DE MARZO, DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Ofrecemos
nuestra jornada como una oportunidad para defender nuestro derecho a vivir en
paz
El 8 de
marzo, Día Internacional de la Mujer, ha dejado de ser un evento
conmemorado sólo por agrupaciones de mujeres, transformándose en una
celebración de los pueblos. Es cada vez más reconocido como un simbólico día
que junto con reivindicar el derecho de igualdad de la mujer en la sociedad,
reivindica también una lucha por la justicia, la vida, el desarrollo y la paz.
Esto no ha sido casual. Va unido a la historia de su gestación. Nació como iniciativa de grupos de mujeres
del mundo progresista, del trabajo y del sindicalismo. De hecho las movilizaciones más masivas que
se dieron en torno a la creación de este Día Internacional de la Mujer,
provienen de aquellas décadas de mayor fuerza del movimiento obrero
internacional y del movimiento socialista, en las décadas del diez, treinta y
cuarenta, en que la humanidad fue primero amenazada con la guerra y luego
asolada y devastada por dos conflictos bélicos mundiales, que tan dolorosas
secuelas dejaron a la humanidad.
La primera iniciativa concreta
por instituir un Día de la Mujer surgió de una sindicalista, socialista, en el
contexto de un Congreso Socialista por la Paz (1910, Clara Zetkin) cuando era
prácticamente imparable el conflicto bélico que se avecinaba para los países de
Europa. Conocidas son también las
manifestaciones en los años 30 y 40 por “Pan y Paz” que realizaban las mujeres en
muchos países invadidos por el fascismo.
Estas mujeres supieron unir a los esfuerzos del progresismo por evitar
una guerra mundial, la propuesta de un Día Mundial de la Mujer como símbolo
para la paz, rindiendo además homenaje a las obreras mártires de Chicago que
murieron en defensa de sus derechos laborales y a todas las luchas silenciadas
de mujeres que ya venían anunciando un inminente y necesario cambio de época.
En reconocimiento a esta lucha,
a sus orígenes, a su sentido, es que las Naciones Unidos no sólo declaró el 8
de marzo como el Día Internacional de la Mujer, sino que además instauró el
decenio para la Igualdad, el Desarrollo y la Paz. Esto en 1977.
En Chile este proceso no fue
distinto. El MEMCH, que representó a
las mujeres más progresistas de nuestro país, incluyó en sus principios
emancipadores en 1937 un rotundo compromiso con la paz. Durante la dictadura militar, cuando
nuestros derechos fundamentales fueron brutalmente transgredidos, las mujeres y
sus organizaciones salieron en defensa de los derechos humanos, de la vida y
rechazaron con firmeza y valentía la inventada guerra del gobierno militar,
elevando la consigna necesaria por la democracia. Al mismo tiempo, como ya históricamente se había producido,
integraron a esta lucha sus derechos laborales y civiles.
La historia da cuenta que el
movimiento contra la discriminación surgió por iniciativa de mujeres que
integraban las fuerzas progresistas del momento, cuyo norte permanente era
superar los conflictos sociales y políticos, parar los impulsos bélicos que
imponían los sectores retardatarios que en toda época amenazaron la convivencia
y la paz. Fue así para la Revolución
Francesa, con el movimiento por la Abolición de la Esclavitud, con los
movimientos socialistas, fue así contra el fascismo en Europa, en Chile contra
la dictadura y hoy contra el belicismo de los Estados Unidos.
En el siglo 21, las mujeres
somos una mitad visible del mundo. Este
día ha ido adquiriendo una connotación distinta. El movimiento de mujeres mundial, la acción de las Naciones
Unidas, las Conferencias Mundiales, han ayudado a que el 8 de marzo sea el nexo
entre los esfuerzos de los países por ampliar más los derechos de participación
política, social, cultural y económica a las mujeres. El reconocimiento de sus derechos humanos, de su derecho al
trabajo, los esfuerzos por erradicar su pobreza, de reconocer sus derechos
políticos, han pasado a ser objetivos éticos, de justicia social de los países
además de una exigencia para alcanzar metas que las sociedades democráticas, en
particular Chile, se han propuesto como un desarrollo sustentable, el bienestar
económico con equidad, la superación de la pobreza y la consolidación
democrática.
Todo esto ha sido posible porque
la humanidad ha logrado mantenerse en un ambiente de paz mundial y de sana
convivencia internacional, aislando los movimientos bélicos, logrando imponer
los mecanismos de solución pacífica de conflictos y las instancias surgidas
para ese fin como las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad.
Este acerbo está en riesgo. Estamos ante un inminente peligro de guerra
que no sólo implica un retroceso en logros trascendentales de la convivencia
internacional, sino que además compromete gravemente el futuro de la
humanidad. Cuando una potencia como
Estados Unidos pretende pasar por sobre todas las instancias multilaterales con
que el mundo se ha dotado para impedir las agresiones entre los pueblos, cuando
por sobre las movilizaciones de millones de personas que se oponen a la guerra,
que exigen respeto a las Naciones Unidas, a los caminos diplomáticos, se
imponen intereses de control económico por el petróleo y se pretende arrastrar
al mundo entero a una destrucción bélica, las mujeres queremos unirnos como
antaño para decir No a La Guerra.
Este llamado a la paz que hoy
hacemos, no sólo recoge el clamor de millones de hombres y mujeres que sí han
aprendido la lección que han dejado conflictos bélicos mundiales, también
constituye un recordatorio a quienes se atribuyen el derecho de decidir sobre
la mantención de la paz mundial, que las mujeres, en cada guerra que registra
la historia, hemos sido doblemente víctimas.
Son innumerables los registros y testimonios de aberrantes ultrajes
sexuales contra mujeres, que no pueden quedar como un dato más de las
consecuencias que deja el enfrentamiento entre naciones.
Queremos anteponer -una vez más-
la lógica de la vida a la lógica de las armas.
Apoyadas en este historia reciente, le ofrecemos nuestra jornada a Chile
como una oportunidad para defender nuestro derecho a vivir en paz, para pedirle
a nuestro gobierno que represente en las Naciones Unidas este sentimiento
nacional, que muestre lo que es nuestra tradición con los principios de
soberanía y respeto a los pueblos. En
este día las Mujeres Socialistas convocamos a Chile a unirnos al gran
movimiento ciudadano mundial de oposición a la guerra, único recurso con que
contamos hoy día los y las demócratas del mundo para que la humanidad sobreviva
en paz y avance en la construcción de sociedades más justas, más igualitarias,
más libres.
Isabel
Allende

Diputada,
Congreso de Chile.
Vicepresidenta
de Asuntos de la Mujer, Partido
Socialista de Chile.
Chile,
Marzo 2003.
Por la paz y democracia en Irak: Las
guerras sean en Chile
o en Irak violan los derechos
del hombre.
Elie
Valencia
Marzo 2003.
Quica de Zanzi: Todavia me cuesta
perdonar.
Prensa Austral.
Noviembre 2002.
Un momento solemne donde el espíritu
se pone de fiesta
Presentación libro Mi memoria es mi verdad.
Rosa Maria Lizama.
Octubre 2002.
Para que Nunca Más torturen a
Magallánicas.
Elie Valencia.
Marzo 2002.
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